Bermudas pone fin a los matrimonios entre parejas del mismo sexo

Bermudas, un archipiélago situado en el océano Atlántico frente a la costa este de Estados Unidos, ya no permite los matrimonios entre personas del mismo sexo debido a la entrada en vigor la Ley de Uniones Domésticas, paso que atrae la atención mediática sobre este diminuto país.
Bermudas, un archipiélago situado en el océano Atlántico frente a la costa este de Estados Unidos, ya no permite los matrimonios entre personas del mismo sexo debido a la entrada en vigor la Ley de Uniones Domésticas, paso que atrae la atención mediática sobre este diminuto país. / EFE
Efe
01 de junio 2018 - 14:50

La Ley de Uniones Domésticas entró hoy en vigor en Bermudas, norma que reconoce y protege las relaciones entre personas del mismo sexo pero que pone fin a las bodas homosexuales que situaron en 2017 a este territorio británico de ultramar en la vanguardia de los derechos sociales en el mundo.

Bermudas, un archipiélago situado en el océano Atlántico frente a la costa este de Estados Unidos, ya no permite los matrimonios entre personas del mismo sexo debido a la entrada en vigor la Ley de Uniones Domésticas, paso que atrae la atención mediática sobre este diminuto país.

El territorio, formado por más de 150 islas de las que muy pocas están habitadas por poco más de 65.000 habitantes, pasa de ser referencia para la comunidad LGBT de todo el mundo a convertirse en el primer país que deroga una norma que permitía las bodas entre parejas del mismo sexo.

La condición de Bermudas de destino turístico de primer orden y el que las bodas entre homosexuales pudieran celebrarse también en cruceros con bandera de ese país convirtió al archipiélago en una referencia mundial que pierde ahora su condición de paraíso de la comunidad LGBT para situarse en el punto de mira de sus críticas.

La Ley de Uniones Domésticas prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque las parejas, tanto homosexuales como heterosexuales, tienen la posibilidad establecer uniones civiles.

La controvertida ley entró en vigor mientras los activistas por la igualdad de matrimonio esperan una decisión de la Corte Suprema de Bermudas que pueda anular parte de la nueva legislación, tachada por la comunidad LGBT de inconstitucional.

La Ley de Uniones Domésticas fue aprobado por el Parlamento de Bermudas en diciembre pasado, lo que generó críticas de activistas de derechos humanos y parlamentarios británicos, incluida la primera ministra, Theresa May.

La nueva ley revirtió un fallo de la Corte Suprema de Bermudas de mayo de 2017 que allanó el camino para que las parejas homosexuales se casaran en el territorio atlántico y en los barcos registrados en ese país.

Desde entonces, diez matrimonios entre personas del mismo se celebraron hasta mediados de febrero, a los que hay que sumar cuatro en el mar en barcos con bandera de Bermudas.

La nueva norma reemplaza los matrimonios entre personas del mismo sexo por uniones de hecho, tanto para parejas del mismo sexo como entre heterosexuales, lo que tendrá efecto también en los barcos registrados en Bermudas.

En un intento de apaciguar las críticas, el primer ministro de Bermudas, David Burt, aseguró que la Ley de Uniones Domésticas permitirá que las parejas del mismo sexo tengan más beneficios legales de los que contaban anteriormente.

Los críticos con la nueva norma denuncian de afectará a la economía local, en concreto a los cruceros que hacen escala en Hamilton que ofrecían ceremonias matrimoniales del mismo sexo.

El ministro de Asuntos Internos de Bermudas, Walton Brown, defendió que la nueva norma ofrece a las parejas del mismo sexo una serie de derechos legales, aunque ponga fin a la figura del matrimonio.

El matrimonio entre personas del mismo sexo era posible hasta ahora en Bermudas después de un fallo histórico de su Corte Suprema a favor de las bodas entre personas del mismo sexo, el 5 de mayo de 2017.

Sobre el asunto se celebró en junio pasado una consulta -no vinculante- en la que la población de Bermudas rechazó el matrimonio entre personas del mismo sexo, por un 69 % en contra frente al 31 % a favor.

En la consulta votaron 20.804 de los 44.367 registrados, por debajo del requisito del 50 %, lo que provocó que el referéndum no se considerara válido.

La nueva normativa fue aprobada con el voto de 24 parlamentarios que respaldaron el proyecto de ley y 10 que lo hicieron en contra.

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