Gobierno de Nicaragua muestra a un líder indígena preso en estado delicado
Las imágenes, difundidas en medios oficiales, vienen acompañadas de un reporte que indica que Rivera está en un centro médico de Managua desde el pasado 7 de marzo.
El gobierno de Nicaragua, presidido por los esposos Daniel Ortega y Rosario Murillo, difundió este miércoles imágenes del líder indígena Brooklyn Rivera, preso desde 2023, en un hospital donde según el reporte está en estado delicado por múltiples enfermedades.
Rivera, de 73 años y cuya liberación reclama Estados Unidos, fue detenido el 29 de septiembre de 2023 por policías que "irrumpieron de forma violenta" en su casa en la localidad caribeña de Bilwi, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Expertos de la ONU, que llegaron a considerar a Rivera víctima de "desaparición forzada", pidieron el 1 de mayo al gobierno una "prueba de vida" del dirigente del pueblo miskito ante el temor de que pueda fallecer en prisión.
Rivera es además catalogado "preso de conciencia" por Amnistía Internacional.
Este miércoles, los ministerios de Interior y Salud publicaron fotografías del detenido en una cama hospitalaria, conectado a un respirador y visiblemente delgado.
Las imágenes, difundidas en medios oficiales, vienen acompañadas de un reporte que indica que Rivera está en un centro médico de Managua desde el pasado 7 de marzo "ante un obvio deterioro en sus condiciones respiratorias".
Su "condición actual" es "delicada" y se encuentra con "ventilación mecánica" y "alimentación intravenosa", agregó el informe.
Además, "presenta falla de múltiples órganos, hígado cirrótico e infección pulmonar activa causada por bacterias resistentes", detalló.
En marzo pasado, al referirse a este caso, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos acusó a la "dictadura de Murillo-Ortega" de tener personas "encarceladas únicamente por disentir del régimen" en condiciones "inhumanas" y sin atención médica.
Ortega, de 80 años, y Murillo, de 74, mantienen un fuerte control sobre opositores tras las protestas de 2018 que dejaron unos 300 muertos, centenares de detenidos y forzaron a cientos de miles al exilio.
El gobierno justificó la represión al considerar esas manifestaciones como un intento de golpe de Estado patrocinado por Washington.
Según informes de la oposición, Ortega, en el poder desde 2007, enfrenta problemas de salud por lo que Murillo hace una purga interna para garantizar la sucesión.