Trump apela al patriotismo para unir el país tras la polémica racista

El presidente estadounidense, Donald J. Trump. / EFE
Efe
23 2017 - 17:01

El presidente de EE.UU., Donald Trump, apeló hoy al patriotismo como herramienta para unir al país y "curar las heridas" que generan división, en un intento de recuperar la sobriedad tras su combativo discurso del martes y de superar la polémica que generó su respuesta al racismo en Charlottesville.

Horas después de desahogarse en un acto de campaña en Phoenix (Arizona) por lo que considera la manipulación mediática de su ambigua respuesta a los choques violentos de este mes en Charlottesville (Virginia), Trump adoptó un tono comedido y llamó a la conciliación nacional en un discurso ante miles de veteranos.

"No hay ninguna división (en Estados Unidos) que sea tan profunda que no podamos curarla", dijo Trump en Reno (Nevada) ante la convención nacional de la Legión Americana, una importante organización de veteranos de guerra.

"Es hora de curar las heridas que nos han dividido, y de buscar una nueva unidad basada en los valores comunes que nos unen. Somos un pueblo, con un país y una gran bandera", afirmó Trump. El mandatario retomó el mensaje que expresó el lunes al anunciar su estrategia ante Afganistán, cuando dijo que si los estadounidenses "abren sus corazones al patriotismo", no habrá "espacio para los prejuicios", la intolerancia o el odio.

En el mismo sentido, Trump pidió hoy a los estadounidenses "extraer inspiración" de los veteranos de guerra ante los que habló para "renovar los lazos de lealtad" que unen al país.

"Lo que nos define no es el color de nuestra piel, la cifra en nuestra nómina o el partido de nuestra política. Nos define nuestra humanidad común, nuestra ciudadanía en esta magnífica nación, y el amor que llena nuestros corazones", sostuvo el presidente.

"Si los patriotas estadounidenses pudieron asegurar nuestra independencia, construir un hogar en el bosque y liberar a millones de la opresión en todo el mundo, ese mismo sentido de patriotismo, valentía y amor puede ayudarnos a crear un futuro mejor para nuestro pueblo hoy", añadió.

Trump parece confiar en dos ingredientes principales para hacer frente a las divisiones raciales del país: el sentido patriótico y la mejora de la economía, dado que la semana pasada opinó que cuando se creara más empleo, disminuirían las tensiones relacionadas con la raza, a pesar de que el país ya tiene un bajo índice de desempleo.

Pese a haber mantenido un bajo perfil durante casi toda la semana pasada, a Trump le irritaron las críticas de los medios, su propio partido y algunos de sus asesores por su reacción a Charlottesville, y este martes estalló en un discurso parcialmente improvisado en Arizona.

El presidente leyó ante los asistentes a ese mitin parte de sus respuestas a lo ocurrido en esa ciudad de Virginia, donde un neonazi mató a una mujer el pasado día 12, aunque omitió sus comentarios más polémicos, y arremetió contra los medios, a los que llegó a acusar de "dar una plataforma a los grupos de odio" que protagonizaron los violentos choques.

Tras responsabilizar a los medios de las divisiones en el país, Trump volvió hoy al guión que le había marcado la Casa Blanca y pidió trabajar para curar esas heridas. "Somos gente, somos gente que ama, gente con corazón, que adora, que son buenos. No hay ningún país como los Estados Unidos de América", aseguró Trump.

El mandatario promovió sus medidas para ayudar a los veteranos, y firmó una ley que, según la Casa Blanca, acelerará el proceso por el que los excombatientes pueden litigar sus solicitudes de beneficios por discapacidad ante el Departamento de Asuntos de Veteranos.

"Los veteranos ya no tendrán que esperar durante años para conseguir una respuesta a las apelaciones sobre sus solicitudes: conseguirán respuestas mucho más rápido", argumentó Trump. También defendió su plan para lograr un "resultado honorable y duradero" en Afganistán, y aseguró que el país está "derrotando a los terroristas a un ritmo récord".

El discurso de Trump coincidió con una nueva encuesta de la Universidad Quinnipiac, que sitúa su popularidad en el 35 % e indica que el 60 % de los estadounidenses desaprueban su respuesta a los sucesos de Charlottesville.

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