Trump: 'Estamos listos para un segundo y más grande ataque si es necesario'

Escoltado por sus secretario de Estado y de Defensa, el presidente Donald Trump dio un balance de la operación con la que el ejército norteamericano logró capturar al líder del régimen chavista Nicolás Maduro.

Donald Trump / AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado que las fuerzas armadas estadounidenses ejecutaron una operación militar de gran escala en Caracas, Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a quienes vinculó directamente con una red de narcoterrorismo internacional.

Durante una rueda de prensa desde Mar-a-Lago, Trump calificó la acción como una operación militar sin precedentes, realizada con poderío aéreo y terrestre, y aseguró que se trató de una de las misiones más complejas llevadas a cabo por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

El mandatario afirmó que Estados Unidos "gobernará" Venezuela hasta que se produzca una transición "pacífica" y que "están listos para un segundo y más grande ataque si es necesario".

La operación, según Trump, se desarrolló en el corazón de la capital venezolana, durante la madrugada, aprovechando la oscuridad en Caracas, lo que permitió una ejecución precisa y coordinada. Trump sostuvo que todas las fuerzas militares venezolanas fueron superadas, permitiendo que los equipos estadounidenses capturaran a Maduro “en plena noche”.

La misión, dijo, concluyó sin bajas ni pérdidas de equipo militar estadounidense, y elogió la labor de los hombres y mujeres del ejército, subrayando la superioridad militar de Estados Unidos frente a cualquier otra nación.

Trump confirmó que Nicolás Maduro y Cilia Flores enfrentarán la justicia estadounidense, tras ser acusados en tribunales federales de Nueva York por cargos relacionados con narcoterrorismo, tráfico de drogas y liderazgo de una red criminal que habría enviado grandes cantidades de sustancias ilícitas hacia Estados Unidos.

Agregó que Maduro encabezaba una estructura criminal conocida como el Cartel de los Soles, responsable de una campaña sistemática de narcotráfico a gran escala contra territorio estadounidense.

Asímismo, Trump aseguró que Estados Unidos permanecerá en Venezuela, con el objetivo de garantizar una transición política ordenada, evitando que se repita un ciclo de poder que, afirmó, ha perjudicado al país durante décadas. “Queremos paz, libertad y justicia para el pueblo venezolano”, enfatizó.

También adelantó que su gobierno impulsará la recuperación de la industria petrolera venezolana, señalando que grandes empresas estadounidenses estarían listas para invertir miles de millones de dólares en la reconstrucción de la infraestructura energética del país, lo que —según afirmó— permitirá generar riqueza y estabilidad.

No obstante, el mandatario advirtió que Estados Unidos está preparado para ejecutar una segunda operación militar, aún de mayor escala, si la situación lo requiere, aunque sostuvo que la primera fase fue un éxito total.

Bajo el gobierno de Nicolás Maduro, Venezuela se convirtió en un factor de amenaza regional, al establecer alianzas hostiles, adquirir armamento peligroso y utilizar esas armas contra fuerzas estadounidenses durante la operación militar. Dichas acciones, dijo, constituyeron una violación histórica de la política exterior de Estados Unidos, vigente desde hace más de dos siglos.

“Eso ya no ocurrirá más”, afirmó, al anunciar que su administración ha decidido reactivar plenamente la Doctrina Monroe, la cual, según Trump, había sido ignorada por gobiernos anteriores.

“Bajo nuestra nueva estrategia de seguridad nacional, el dominio en el hemisferio occidental no será cuestionado nunca más”, declaró, al tiempo que criticó a administraciones pasadas por permitir el avance de amenazas extranjeras, carteles criminales y redes terroristas en la región.

Trump señaló que su gobierno está reafirmando el poder estadounidense en América, asegurando que la región atraviesa un punto de inflexión. “El futuro será distinto. Todos están regresando hacia nosotros”, expresó, en referencia al reposicionamiento de Estados Unidos como potencia hemisférica dominante.

El presidente vinculó directamente la seguridad nacional, el comercio, los recursos estratégicos y la política de aranceles como pilares del poder global estadounidense, afirmando que estas medidas han fortalecido tanto la economía como la capacidad defensiva del país.

Su administración, afirmó, asegurará las fronteras, combatirá el terrorismo, desmantelará los carteles del narcotráfico y defenderá a los ciudadanos estadounidenses frente a cualquier amenaza, interna o externa. “No habrá más impunidad en Estados Unidos”, advirtió.

El mandatario lanzó un mensaje directo a las figuras políticas y militares en Venezuela, asegurando que lo ocurrido con Maduro “puede y les sucederá” a quienes —según dijo— actúen de forma injusta o amenacen los intereses estadounidenses. “Los dictadores como Maduro ya no existen”, afirmó, señalando que el pueblo venezolano “vuelve a ser libre”.

Trump también confirmó que la Armada de Estados Unidos permanece en posición estratégica, especialmente en lo relacionado con el embargo y el petróleo venezolano, y que Washington mantendrá toda su autoridad hasta que se cumplan sus exigencias.

Al cerrar su intervención, Trump aseguró que Estados Unidos es hoy una nación más segura y más fuerte, y agradeció públicamente al general y al secretario de Defensa, Pete Hegseth, destacando la precisión de lo que calificó como “un ataque por la justicia” y una de las operaciones militares más exactas que ha presenciado.

Las declaraciones refuerzan el mensaje de que la crisis venezolana ha pasado a formar parte central de la política de seguridad hemisférica de Estados Unidos, con profundas implicaciones regionales.

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