La Novia de Estambul
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Tres expresidentes demócratas de Estados Unidos asistieron este viernes al acto público fúnebre de Jesse Jackson, uno de los pilares de la lucha por los derechos civiles fallecido a los 84 años.
El expresidente Barack Obama fue acogido con entusiasmo por los dolientes. "Yo también los quiero", respondió sonriente, antes de homenajear a Jackson, de quien dijo que "dio un paso adelante una y otra vez" cuando fue llamado.
Los exmandatarios Obama, Bill Clinton y Joe Biden debían dirigirse a cientos de personas mientras una imagen estilizada de Jackson, iluminada en azul, se proyectaba en una enorme pantalla detrás de un altar en un recinto de Chicago.
"Los inmensos dones del reverendo Jackson eran evidentes desde muy joven, aunque sus circunstancias conspiraran para intentar detenerlo", sostuvo Obama.
"Instintivamente comprendió que el éxito individual no significaba nada a menos que todos fueran libres", agregó.
Previo a los discursos, un coro cantó mientras los asistentes fotografiaban un gran panel con uno de los lemas del líder de los movimiento por los derechos civiles: "Keep hope alive" ("mantén viva la esperanza").
Entre los oradores previstos en la ceremonia estaba la exvicepresidenta Kamala Harris, el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, y el alcalde de Chicago, Brandon Johnson.
Jackson, quien murió el 17 de febrero, fue un estrecho colaborador de Martin Luther King Jr. en la década de 1960 y fue una voz destacada de los afroamericanos en la escena estadounidense durante más de seis décadas.
En ese año participó en su primera sentada de protesta, en Greenville, y luego se unió a las marchas por los derechos civiles de Selma a Montgomery en 1965, donde llamó la atención de King.
Jackson, pastor bautista, se convirtió posteriormente en mediador y enviado a varios frentes internacionales de relevancia.
Fue un defensor del fin del apartheid en Sudáfrica y, en la década de 1990, fue enviado especial presidencial de Bill Clinton para África.
También participó en misiones para la liberación de prisioneros estadounidenses en Siria, Irak y Serbia.
Fundó la Rainbow PUSH Coalition, una organización sin ánimo de lucro con sede en Chicago a favor de la justicia social y el activismo político, en 1996.