Una ‘caspa’ de tiburón revela una enorme diferencia entre los dos mares de Panamá hace miles de años

Una investigación del Smithsonian revela que las diferencias naturales entre ambos océanos son mucho mayores de lo que se creía y advierte que utilizar una misma referencia para establecer metas de conservación podría llevar a objetivos equivocados.

Tiburón limón / Parque Nacional Coiba

Los arrecifes del Pacífico de Panamá albergaban, antes de la pesca intensiva, aproximadamente 20 veces más tiburones que los del Caribe, pese a que ambas costas están separadas por apenas unos 100 kilómetros y comparten varias especies.

La conclusión surge de una investigación del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) que utilizó un indicador poco convencional: los pequeños dentículos dérmicos que los tiburones desprenden de su piel y que quedan atrapados en los sedimentos de los arrecifes.

Estos restos, parecidos a diminutos dientes, pueden conservarse durante miles de años. Al analizar su presencia y abundancia en sedimentos de distintas edades, los científicos pueden reconstruir cómo eran las comunidades de tiburones antes de que la actividad humana modificara significativamente los ecosistemas.

El equipo comparó sedimentos de arrecifes de las costas caribeña y pacífica de Panamá correspondientes a períodos de hace entre 7,000 y 3,000 años, cuando la pesca intensiva todavía no había alterado las poblaciones de tiburones.

La diferencia fue contundente: los arrecifes del Golfo de Panamá presentaban una abundancia de tiburones unas 20 veces superior a la registrada en los arrecifes del Caribe.

Línea de bases de los tiburones / Cortesía: Smithsonian

La explicación estaría en las condiciones oceanográficas de ambas costas. El Pacífico panameño es un ecosistema altamente productivo debido al afloramiento estacional, que lleva nutrientes de aguas profundas hacia la superficie y genera una mayor disponibilidad de alimento para los grandes depredadores.

El Caribe panameño, en cambio, es un ambiente con menor disponibilidad de nutrientes. Sus aguas más transparentes favorecen los arrecifes de coral, pero concentran una mayor proporción de la energía del ecosistema en la propia estructura arrecifal y ofrecen menos alimento para grandes poblaciones de tiburones.

La pesca no explica por sí sola la diferencia

El hallazgo resulta especialmente llamativo porque la costa del Pacífico ha soportado históricamente una presión pesquera mucho mayor. Más del 98% de la pesca de Panamá se realiza en esa costa, según los investigadores.

Aun así, los registros actuales de dentículos muestran que la abundancia en los arrecifes del Pacífico no presenta una diferencia estadísticamente significativa respecto a su línea base prehistórica, mientras que en el Caribe la acumulación de dentículos se redujo aproximadamente 75%.

Como resultado, los arrecifes del Pacífico actualmente producen alrededor de 100 veces más dentículos de tiburón que los arrecifes del Caribe.

Esto no significa que las poblaciones del Pacífico estén fuera de peligro. Los investigadores advierten que el promedio de las muestras de los últimos 100 años podría ocultar disminuciones más recientes, especialmente porque la pesca dirigida a tiburones se intensificó en el Golfo de Panamá durante la década de 1980.

Además, el sistema enfrenta cambios ambientales. El afloramiento estacional que aporta aguas frías y ricas en nutrientes al golfo ha mostrado alteraciones recientes, lo que podría reducir la capacidad del ecosistema para sostener grandes poblaciones de depredadores.

Un nuevo punto de referencia para conservar tiburones

Uno de los principales aportes del estudio está en la forma de establecer metas de conservación.

Los científicos suelen utilizar los arrecifes más saludables disponibles como referencia para determinar cuántos tiburones debería recuperar un ecosistema afectado. Sin embargo, los investigadores advierten que un arrecife saludable del Pacífico no necesariamente representa una línea base adecuada para uno del Caribe.

En el caso de Panamá, utilizar los niveles naturales del Pacífico como objetivo para los arrecifes caribeños podría establecer una meta de recuperación equivocada por un orden de magnitud o más.

El estudio plantea así que las condiciones oceanográficas y la productividad natural de cada ecosistema deben considerarse junto con el historial de pesca al momento de establecer objetivos de conservación.

La investigación también demuestra el potencial de la paleoecología de la conservación, una disciplina que utiliza evidencias del pasado para establecer líneas base de ecosistemas antes de que fueran transformados por las actividades humanas.

Para los investigadores del Smithsonian, los diminutos dentículos de tiburón ofrecen una oportunidad para reconstruir esas historias y entender no solo cuánto han cambiado las poblaciones, sino también cuál podría ser una meta realista para su recuperación.

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