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Ciudad de Panamá/La situación de calle en Panamá es un fenómeno que trasciende la falta de vivienda y está relacionado con factores de salud mental, consumo de sustancias, exclusión educativa y laboral y alteraciones cognitivas, según una investigación desarrollada por especialistas de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá.
El estudio, realizado por Miguel Ángel Cañizales Mendoza, Francisco Jesús de León Ojo y Régulo N. Sandoya M., analizó variables psicosociales asociadas al comportamiento de personas en situación de calle durante el período 2018-2023.
La investigación, publicada en el volumen 5, número 2 de la revista científica REDEPSIC, correspondiente a julio-diciembre de 2026, tomó como referencia a personas beneficiarias de los servicios de albergue del Centro Juan Pablo II.
Para el análisis se seleccionó una muestra intencional no probabilística de 160 personas, a quienes se aplicaron una entrevista estructurada, el Mini-Examen del Estado Mental y un protocolo de evaluación del estado mental.
Uno de los principales hallazgos estuvo relacionado con el consumo de sustancias durante etapas tempranas de la vida.
El estudio determinó que el 26 % de los participantes comenzó a consumir alcohol entre los 13 y 17 años. Además, los investigadores encontraron una relación negativa y estadísticamente significativa entre el inicio temprano del consumo de sustancias y el rendimiento cognitivo.
El resultado, expresado mediante una correlación de r = -0,42 (p < 0,05), indica que, dentro de la población estudiada, una mayor exposición temprana al consumo estuvo asociada con un menor desempeño cognitivo.
Para los investigadores, este hallazgo permite observar la situación de calle como el resultado de procesos de vulnerabilidad que pueden comenzar mucho antes de que una persona llegue a vivir en estas condiciones.
La investigación también identificó indicadores importantes relacionados con la salud mental.
Del total de participantes, el 27,5 % presentó depresión y el 24,4 % manifestó ansiedad. Sin embargo, solamente el 20 % contaba con diagnósticos documentados.
La diferencia entre quienes presentaban indicadores de estas condiciones y quienes tenían un diagnóstico formal plantea, según el estudio, la necesidad de fortalecer el acceso a servicios especializados de salud mental antes y durante las situaciones de mayor vulnerabilidad.
Los autores señalan que las respuestas dirigidas a las personas en situación de calle deberían incluir atención psicológica y psiquiátrica, además de alojamiento y asistencia social.
El perfil sociodemográfico de los participantes también permitió identificar otras condiciones asociadas a la vulnerabilidad.
El 83,2 % de las personas evaluadas tenía más de 40 años, mientras que apenas el 16,3% había alcanzado educación superior.
En el ámbito laboral, el 33,8 % se desempeñaba en trabajos no calificados, una condición que evidencia las dificultades de acceso a oportunidades laborales estables y con mejores niveles de remuneración.
Los investigadores plantean que estas condiciones muestran la relación entre diferentes formas de exclusión. Las limitaciones educativas pueden reducir las posibilidades de acceder a empleos formales y calificados, aumentando a su vez la vulnerabilidad económica y social.
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Otro de los aspectos examinados fue el funcionamiento cognitivo y la capacidad de juicio de los participantes.
El estudio identificó una alteración severa del juicio en el 15 % de las personas evaluadas. También se encontraron asociaciones entre las alteraciones del estado de ánimo y factores como la adicción al juego y las detenciones policiales.
En el caso de la adicción al juego, la correlación fue de r = 0,38 (p < 0,01), mientras que con las detenciones policiales fue de r = 0,35 (p < 0,05).
Los resultados evidencian, de acuerdo con los investigadores, la interacción de múltiples dimensiones de vulnerabilidad y la necesidad de evitar explicaciones simplistas sobre las conductas de las personas en situación de calle.
A partir de los hallazgos, la investigación plantea la necesidad de desarrollar estrategias integrales que atiendan las distintas condiciones que pueden contribuir a la permanencia en situación de calle.
Entre las recomendaciones se encuentran intervenciones que combinen atención en salud mental, programas de desintoxicación y capacitación para el trabajo.
El objetivo sería abordar de manera simultánea problemas relacionados con las adicciones, las condiciones psicológicas y las dificultades de inserción laboral, en lugar de limitar la respuesta a la provisión de alojamiento o asistencia básica.
La investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá aporta así una mirada psicosocial sobre la situación de calle y evidencia cómo factores como el consumo temprano de sustancias, los problemas de salud mental, las dificultades educativas y laborales y determinadas alteraciones cognitivas pueden interactuar y profundizar las condiciones de vulnerabilidad.
El estudio se suma a la producción científica de la Universidad de Panamá orientada a analizar problemáticas sociales del país y aportar evidencia que contribuya al diseño de respuestas más integrales para poblaciones en condiciones de vulnerabilidad.