Las acciones que toma Panamá para evitar el choque de barcos con ballenas

Ballenas en Panamá

El avistamiento de ballenas es una actividad turística en Panamá.
El avistamiento de ballenas es una actividad turística en Panamá. / Pixabay

Ciudad de Panamá, Panamá/Mar adentro. Panamá se mantiene en la lista de áreas de alto riesgo donde con mayor frecuencia se dan colisiones de ballenas con embarcaciones, fenómeno conocido como “golpes de barcos”, según la World Sustainability Organization, dedicada desde hace 20 años a temas de sostenibilidad y conservación ambiental.

Las áreas de alto riesgo son aquellas donde las rutas marítimas cruzan las zonas de alimentación y reproducción de las ballenas, y en Panamá la especie más afectada es la de las ballenas jorobadas, al igual que en el mar Arábigo.

Otras regiones que también aparecen en la lista de la World Sustainability Organization son Sri Lanka, con afectación a las ballenas azules, mientras que en el Golfo de Hauraki, en Nueva Zelanda, las Islas Canarias, el mar Mediterráneo, el Estrecho de Gibraltar, las Islas Baleares, la Isla de Creta y el Pacífico Austral de Chile y Perú, los daños son a las aletas y a los cachalotes.

Durante el invierno austral y boreal las ballenas jorobadas migran desde latitudes altas del norte y sur a Centroamérica para reproducirse y parir, y debido a la incapacidad de la cría para realizar inmersiones largas las parejas madre-cría tienden a pasar la mayor parte de su tiempo en aguas poco profundas, a unos 20 metros, exponiéndolas a amenazas, como las colisiones con las embarcaciones.

La organización de sostenibilidad y conservación ambiental señala que el Canal de Panamá hace que el istmo y las aguas adyacentes sean un importante centro de tránsito para el transporte marítimo internacional.

El tránsito por el Canal de Panamá cumple con un estricto cuidado para evita el choque con ballenas.
El tránsito por el Canal de Panamá cumple con un estricto cuidado para evita el choque con ballenas. / Cortesía.

Al mismo tiempo, explica que el Golfo de Panamá muestra un importante lugar de invernada para las ballenas jorobadas migratorias, lo que resulta en un alto riesgo de ataques de embarcaciones.

De acuerdo con el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en el Golfo de Panamá los altos niveles de tráfico marítimo a la entrada del Canal a menudo convergen con la llegada de ballenas jorobadas y sus crías, que migran desde las latitudes norte y sur durante su temporada de invierno, lo que provocó que entre el 2009 y 2011 se dieran 13 reportes de colisiones fatales entre buques y ballenas. Cifras más recientes indican que entre el 2017 y 2019 unas ocho ballenas grandes murieron por esta situación.

A nivel mundial se estima que la población de ballenas jorobadas es de aproximadamente 80 mil individuos, distribuidos en el Pacífico Norte, el Atlántico Norte y en el hemisferio Sur.

Las aguas costeras frente al Pacífico de Costa Rica y Panamá, afirma por su parte la World Sustainability Organization, representan el único lugar confirmado con poblaciones superpuestas de ballenas jorobadas de ambos hemisferios a lo largo del Pacífico oriental.

Para su protección, ambos países adoptaron los sistemas de enrutamiento de la Organización Marítima Internacional (OMI), a saber: los Esquemas de Separación de Tráfico (TSS) y las Áreas a Evitar (ATBA), el primero en Panamá en 2014 y el segundo en Costa Rica.

La OMI ha adoptado varias medidas de organización del tráfico marítimo para proteger a las ballenas y a otros cetáceos de las colisiones con buques durante la temporada de cría.

Para minimizar las probabilidades de encuentros entre ballenas y embarcaciones, el organismo marítimo implementó un sistema de tres TSS a partir del 1 de diciembre de 2014, acompañado de dos grandes zonas de tráfico costero junto con unos límites de velocidad estacionales de 10 nudos, recomendados para el Pacífico de Panamá entre agosto y noviembre de cada año.

Panamá posee dispositivos TSS en Cristóbal, en el Caribe, y en el Pacífico, en la entrada del Canal.

El informe de la World Sustainability Organization manifiesta que se esperaba que el cumplimiento del TSS redujera el número de ataques de buques balleneros en más del 90%, pero un estudio reciente sostiene que las nuevas medidas para mitigar el riesgo de colisiones de buques con ballenas jorobadas migratorias en el Golfo de Panamá arrojaron diferentes respuestas de cumplimiento.

“Aunque el cumplimiento obligatorio del TSS puede considerarse prometedor, se deben buscar medidas alternativas, incluidas opciones no voluntarias y obligatorias, para gestionar las restricciones de velocidad”, apunta.

Recomienda la necesidad de realizar estudios futuros para supervisar y volver a evaluar el cumplimiento, afirmando que la aplicación de los límites de velocidad puede llevar varios años.

Además, agrega que se requiere un monitoreo continuo para detectar cualquier lesión y mortalidad de ballenas asociada con los golpes de barcos y, por lo tanto, evaluar la efectividad de las medidas de conservación.

No obstante, el estudio reconoce las dificultades para obtener datos fiables de los golpes debido a la naturaleza inadvertida de los accidentes durante la navegación.

El aumento esperado en el tráfico marítimo, también debido a la expansión del Canal de Panamá, aumentará inequívocamente el riesgo de impacto de buques para las ballenas”, advierte.

Durante la temporada alta de ballenas jorobadas, los organismos que atienden esta especie marina recomiendan aumentar los recordatorios portuarios para las embarcaciones que llegan o salen del área de anclaje del Pacífico.

Si te lo perdiste
stats