El colapso de una antigua tina de relave en la mina de Remance, en la provincia de Veraguas, tras el sismo del pasado 9 de octubre, mantiene en alerta a residentes de comunidades cercanas, quienes temen que el material desprendido haya afectado la calidad del agua que utilizan a diario. El movimiento sísmico provocó el desprendimiento de toneladas de material acumulado durante décadas, que descendieron por una ladera hasta llegar a la quebrada Veneno. Desde entonces, los moradores aseguran que han observado cambios en el agua y reclaman información clara sobre los posibles riesgos. “No podemos lavar, no podemos porque por todos lados el agua está sucia”, expresó una de las residentes afectadas. Residentes reclaman respuestas sobre la calidad del agua En la comunidad de Las Gordas, cercana al área del deslave, los habitantes aseguran que todavía no tienen claridad sobre las condiciones del agua ni sobre las medidas que deben adoptar para protegerse. Te puede interesar: Investigan doble homicidio en Calle Primera Perejil; víctimas fueron baleadas dentro de un auto Elsi Morales manifestó su preocupación por la falta de información que, según dijo, han recibido de las autoridades. “Nos dicen una cosa y después nos dicen otra. Estamos como confundidos. No sabemos. El Minsa nos dice una cosa y MiAmbiente solamente viene a tomar muestras, pero no nos trae un papel que nos identifique qué es lo que está pasando”, señaló. Los residentes esperan conocer los resultados de los análisis para determinar si existe contaminación y cuáles serían las medidas necesarias para evitar riesgos. Moradores reportan cambios en el agua y mal olor Cristina Hernández relató que consumió agua que salía sucia y posteriormente presentó malestares, entre ellos diarrea y vómitos. Sin embargo, no se ha confirmado que estos síntomas estén relacionados con una eventual contaminación por el material de la mina. Otra residente, Alicia Hernández, recordó que el día del colapso observaron cambios en el nivel y el aspecto de la quebrada, además de percibir un fuerte olor desagradable. Según su relato, el agua bajó sin que estuviera lloviendo y presentaba un olor similar al de materia podrida. En ese momento, los habitantes no relacionaron lo ocurrido con las antiguas estructuras de la mina. Temen por sus animales y cultivos La preocupación también alcanza las actividades cotidianas de las familias que utilizan el agua para sus animales y sus cultivos. Esperanza Rodríguez explicó que, ante el temor de que el recurso esté contaminado, ha tenido que trasladar sus animales a otras fuentes de agua. “Los animales y nosotros mismos usamos esa agua para las hortalizas. Cuando no llueve, tenemos que echarles agua a las hortalizas y todo eso está contaminado, así, pues sucia. Esa agua no es agua, sino que es como un lodo que va corriendo”, manifestó. La residente aseguró que el día del incidente tuvieron que mover y resguardar a los animales para evitar que continuaran utilizando el agua de la quebrada. Hasta el momento, los testimonios reflejan la preocupación de la comunidad, pero la existencia y el alcance de una posible contaminación deben establecerse mediante los análisis correspondientes. El sismo reaviva las dudas sobre el cierre de la mina Doroteo Concepción, quien trabajó eventualmente en la antigua mina de Remance, recordó que las tinas de relave fueron cubiertas con tierra y manifestó su preocupación por las condiciones en que quedaron esas estructuras. A su juicio, el movimiento sísmico removió el terreno y permitió que el material descendiera por la ladera. También advirtió que las lluvias podrían favorecer nuevos arrastres hacia la quebrada y otros puntos aguas abajo. La antigua mina cerró hace 27 años. El deterioro de sus estructuras y el reciente colapso han vuelto a poner bajo la lupa las condiciones en que permanecen las instalaciones mineras después de su cierre. MiAmbiente coordina acciones ante el posible riesgo El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, indicó días antes que la institución estaba coordinando acciones con autoridades locales para atender la situación. “Estamos dándole toda la asistencia y haciendo toda la coordinación conjunta para evitar cualquier problema a raíz de la posible contaminación en el área”, expresó. Navarro también señaló que el caso deja lecciones sobre la necesidad de que las minas sean cerradas de forma ordenada y completa. Mientras las autoridades evalúan las consecuencias del colapso, los residentes de Las Gordas esperan resultados que permitan conocer las condiciones del agua y determinar si el material arrastrado representa un riesgo para las comunidades, sus animales y sus cultivos. Información de Ney Castillo