'Ñampearse': ¿De dónde surge el origen de la letra ñ?

La letra ñ forma parte intrínseca del idioma español
La letra ñ forma parte intrínseca del idioma español

Cuando la Comunidad Económica Europea propuso comercializar los teclados de las computadoras sin la letra ñ, rápidamente saltaron maestros de la literatura como Gabriel García Márquez a defender el símbolo que representa la identidad de la cultura y el idioma español. Pero, ¿Cómo surge la letra ñ? la historia es fascinante y la debe conocer.

La ñ no entró en el diccionario de la Real Academia Española hasta 1803. Pero el origen de esta letra, genuinamente española, se remonta casi mil años atrás.

Para conocer cómo surgió esta icónica letra hay que retroceder a la Edad Media.

En latín, ni la letra ni el sonido correspondiente a la eñe existían.

Pero a medida que el latín evolucionó y empezaron a surgir las lenguas románicas, como el castellano, el francés o el italiano, apareció este sonido nasal (el aire sale por la nariz) palatal (al pronunciarlo el dorso de la lengua se apoya contra el paladar) que identificamos como "eñe".

Al no existir en el alfabeto latino, los escribas tuvieron que inventar formas de reproducir ese sonido en los textos de las lenguas romance. Así, desde el siglo IX, los copistas empezaron a transcribir el sonido de la eñe de formas diferentes.

Los escribas que optaban por usar la doble ene (o ene geminada) empezaron a abreviar esta forma, dejando una sola ene y poniendo una vírgula encima (el sombrerito tan característico de la ñ).

Y es que los monjes eran prácticamente las únicos que sabían leer y escribir en la Edad Media, por lo que la mayor parte de la cultura antigua se transmitió a través de la labor de estos copistas.

Los monjes escribanos eran de los pocos que sabían leer y escribir en la Edad Media
Los monjes escribanos eran de los pocos que sabían leer y escribir en la Edad Media

La victoria de la ñ

El uso generalizado de estas tres formas de reproducir el sonido de la eñe en un mismo texto generó una situación caótica, en la que en un mismo texto se podían encontrar las tres variantes (ñ, gn y ni más vocal) sin que hubiese ningún tipo de uniformidad.

Esto fue así hasta que en el siglo XIII, la reforma ortográfica del rey Alfonso X el Sabio, que buscaba establecer las primeras normas del castellano, se decantó por la ñ como la opción preferente para reproducir ese sonido.

Durante el siglo XIV la eñe se extendió en su uso y Antonio de Nebrija la incluyó en la gramática de 1492, la primera del castellano.

El español y el gallego optaron por la ñ (España) pero cada lengua románica adoptó su propia solución gráfica para el sonido palatal nasal. Así el italiano y el francés se quedaron con la gn (Espagne, Spagna), el portugués con la nh (Espanha) y el catalán con la ny (Espanya).

¿Qué otras lenguas la utilizan?

Tanto la letra ñ como el sonido (o fonema) de la ñ no son exclusivas del español.

En la Península Ibérica, el gallego y el asturiano usan esta letra. En América Latina muchas lenguas indígenas como el mixteco, el zapoteco, el otomí, el quechua, el aymara, el mapuche y el guaraní también cuentan con la eñe.

Otras culturas que también tuvieron contacto con el español cuentan con la ñ, como el papamiento de Curazao, el tagalo y el chabacano de Filipinas, el bubi de Guinea Ecuatorial o el chamorro de Guam.

El inglés y el Internet, 'enemigos' de la ñ

El español es una de las lenguas más extendidas del mundo.

Según las cifras del Instituto Cervantes, hay casi 472 millones de hispanohablantes nativos en el mundo, lo que sitúa al español como la segunda lengua materna más hablada del mundo, justo después del chino mandarín.

A pesar de esto, la ñ encontró obstáculos en la era digital.

En 1991, la entonces Comunidad Económica Europea propuso comercializar teclados sin la letra ñ, una iniciativa rechazada por políticos e intelectuales hispanohablantes, entre ellos Gabriel García Márquez.

¿Por qué ese rechazo a esta letra tan icónica?

"El problema es que el inglés es la lengua dominante y no tiene ni esa letra ni ese fonema, y todo lo que no tenga el inglés parece extraño en el mundo", dice el profesor Calvo a BBC Mundo.

A pesar que en 1993 el gobierno español consiguió salvar la ñ acogiéndose al Tratado de Maastricht, uno de los tratados fundacionales de la Unión Europea y que admite excepciones de carácter cultural, aun no podemos usar direcciones de correo electrónico que contengan la eñe.

Porque no es lo mismo Mariño que marino, ni Peña que pena, ¿verdad?

***Este artículo fue publicado originalmente como parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa de 2016***

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