Polonia vuelve a abrir proceso de extradición de Roman Polanski

Polanski confía en que Polonia no lo extraditará a EEUU
El director Roman Polanski
Afp
31 de mayo 2016 - 10:10

Polonia volvió a abrir el proceso de extradición a Estados Unidos del cineasta franco-polaco Roman Polanski, acusado de haber violado a una menor en 1977, anunció el martes el ministro de Justicia, el conservador Zbigniew Ziobro.

El ministro indicó que impugnará ante el Tribunal Supremo "la decisión del tribunal de Cracovia de no extraditar a Estados Unidos a Polanski, acusado de un crimen cruel contra una menor, la violación de una menor", dijo en la radio pública.

El recurso fue introducido la semana pasada a la Corte suprema (que reemplaza en Polonia la Corte de casación) y ésta debería tomar una decisión final en audiencia pública en el mes de agosto, indicó a la AFP uno de sus portavoces, Krzysztof Michalowski.

"De aquí a esa fecha, la decisión de la Corte de apelaciones de Cracovia sigue en vigor y Roman Polanski puede estar en Polonia" sin riesgo de ser detenido, precisó. La fecha de la audiencia será anunciada desde el mes de junio.

"Para nosotros no es una sorpresa", dijo a la AFP Jerzy Stachowicz, uno de los abogados del director de películas como "Chinatown" o "El pianista".

"Nos lo esperábamos. El señor Ziobro ya había dicho hace un tiempo que lo haría. Por el momento no podemos hacer comentarios, ya que no sabemos si ya lo hizo o si lo hará", agregó el jurista.

El tribunal de Cracovia rechazó el pasado 30 de octubre extraditar a Roman Polanski y la fiscalía de esa ciudad renunció a apelar la decisión.

Esta iniciativa parece inscribirse en la orientación general del gobierno conservador de Derecho y Justicia (PiS) que declara estar realizando una obra de saneamiento del país, tomando por objetivo a las élites liberales.

El ministro Ziobro también es procurador general y sus poderes fueron ampliados recientemente.

Nacido en Francia de padres polacos, Polanski, de 82 años de edad, no está actualmente en Polonia, precisó su abogado.

La Corte suprema puede ahora confirmar o anular parcial o completamente esta decisión, y volverla enviar al tribunal.

"No habrá favores especiales"

Polanski, que vive en Francia con su esposa, la actriz Emmanuelle Seigner, pero viaja con frecuencia a Polonia, nunca volvió a regresar a Estados Unidos, ni siquiera para recibir el Óscar para el mejor director en 2003 por "El pianista".

Ziobro afirmó en la primera cadena de la radio pública que no se necesitaba acordar favores especiales a Polanski por su carrera artística mundial. "El derecho es el mismo para todos", dijo.

"Si fuera maestro, médico, plomero, pintor, estoy seguro de que cualquier país lo hubiera extraditado hacia Estados Unidos hace tiempo", añadió.

El director, según él, es apoyado "por la sociedad mundana y una parte de los medios liberales".

"¿Quiere decir eso que un artista eminente puede violar o cometer otros crímenes crueles, cuando el simple Kowalski (apellido común en Polonia, ndlr) debe ser castigado fuertemente?", dijo el ministro.

Según el otro abogado del cineasta, Jan Olszewski, Roman Polanski no tuvo privilegios. Dijo estar de acuerdo en que no está por encima de la ley, pero que "en el caso del procedimiento llevado a cabo en Polonia no se podría afirmar que Polanski fue tratado de manera distinta a un ciudadano común".

"Si no tuviéramos argumentos de fondo que presentamos durante un año al tribunal, estoy convencido de que el rango de Roman Polanski no lo habría protegido", declaró a la televisión pública TVP.

Estados Unidos presentó en enero de 2015 a Polonia una petición de extradición de Roman Polanski, luego de una aparición pública en Varsovia del director de "Baile de Vampiros".

En 1977, en California, Roman Polanski, entonces de 43 años, fue procesado por haber violado a Samantha Geimer, que tenía 13 años.

Luego de pasar 42 días en la cárcel y luego de su liberación bajo fianza, el cineasta, quien se declaró culpable de "actos sexuales ilegales" con una menor, huyó de Estados Unidos antes del anuncio del veredicto, al temer una fuerte condena, y pese a un acuerdo logrado con la justicia estadounidense.

La línea de defensa de sus abogados polacos consistía en mostrar que la demanda de extradición no tenía fundamento, teniendo en cuenta el acuerdo.

La defensa considera que según ese acuerdo, aceptado por el procurador y los abogados de la víctima, la pena prevista había sido purgada por su cliente, punto de vista compartido por el tribunal de Cracovia.

Su decisión fue similar a la de la justicia suiza, que rechazó en 2010 la petición de extradición estadounidense.

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