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Las millonarias campañas en Panamá con discursos pobres que dan hambre

Banderas de los diferentes partidos políticos en la Asamblea Nacional
Banderas de los diferentes partidos políticos en la Asamblea Nacional

Se acabó la Jornada Mundial de la Juventud y la campaña política para llegar al poder el 5 de mayo del 2019 empieza con todo.

El primer movimiento dentro de este juego de tronos empezó con la designación de los vicepresidentes. Algo que debe pensarse muy bien; pues un error de cálculo puede costarle la silla presidencial a cualquiera que aspire a ocupar el Palacio de las Garzas.

Sin embargo, la conformación de estas mancuernas en los partidos políticos me ha provocado una gran decepción, especialmente a la hora de escuchar los discursos que dieron los hombres y mujeres que aspiran a dirigir los destinos del país durante los próximos cinco años.

Los discursos pobres, mediocres y sin sentido, dentro de la política panameña no es algo nuevo. Pero en esta ocasión he decidido prestarle especial atención, porque creo conveniente que si un candidato no es capaz de presentar en palabras sus planes de gobierno, entonces como podemos entregarle el futuro de Panamá a través de nuestro voto.

La artista, pensadora y metafísica norteamericana, Florence Scovel Shinn, dijo: “Aquel que conoce el poder de la palabra presta mucha atención a su conversación…” Me baso en este pensamiento para asegurar que los políticos panameños parecen no tener ni la más remota idea de lo que dicen en sus concentraciones políticas y repiten como papagayos lo que un asesor les comentó que deben decir.

Para empezar, todos los líderes políticos panameños: desde el Presidente de la República, hasta los que aspiran a hacerlo son dependientes del teleprompter (ese aparato que les pasa sus discursos para que no se equivoquen). Parece que no son capaces de improvisar en público y decir: “esto me lo escribieron, pero lo voy a decir con mis palabras”.

Utopía de mi parte pensar que lo harán, porque como toda su campaña es una falsedad y un show fabricado para engañar a los panameños, no quieren equivocarse y decir algo que no deben comentar o peor aún son tan malos oradores que no pueden conectar bien sus ideas con la lengua para expresarlas.

Vamos a los más recientes discursos de los vicepresidentes: Uno empezó diciendo que era hijo de sus padres, nieto de su abuelo y durante toda su exposición más que mostrarse como un hombre humilde y de campo; terminó transmitiendo que sus familiares y allegados son de ese grupo de productores agropecuarios que les va bien y no se relacionan con el resto de los agricultores del país.

Nunca escuché una propuesta concreta en sus palabras y me quedó la duda: ¿En qué ayudarás al candidato presidencial para desarrollar un proyecto país?

Otro de los vicepresidentes presentado, en su discurso inaugural, no aprovechó para demostrar que tiene una agenda social y hacer uso de un lenguaje de trinchera para acercarse a los panameños. En cambio divagó sobre la realidad nacional y su tono fue lo bastante aburrido como para apagar la luz y acostarse a dormir.

La gastada retórica utilizada por quienes adversan el sistema capitalista también fue parte de uno de los discursos escuchados durante este fin de semana político que terminó el lunes 4 de febrero, cuando se presentó a la última compañera de fórmula.

Su discurso no estuvo a la altura de la expectativa y tristemente pareció más; unas palabras dirigidas al público de una iglesia que a miles de panameños, creyentes y no creyentes que querían escuchar propuesta concretas.

Lastimosamente estas campañas cuestan millones de dólares, pero son pobres en discursos. No convencen. ¿A dónde se fueron esos políticos que eran grandes oradores y sin hacer uso de palabras fabricadas en un laboratorio de asesores hablaban a la población? ¿Dónde están esos hombres y mujeres que decían frases y expresiones, dignas de análisis y que estaban cargadas de propuestas para el desarrollo del país?

La respuesta no la encontraré en ninguno de los individuos que aspiran a ganar las elecciones en mayo del 2019. Cada vez que escuchó a uno de ellos es un festín de palabras sin sentido. Parece que no supieran el poder de un buen discurso y de la oratoria. Si fueran a la Copa Nacional de Debate o al Concurso Nacional de Oratoria, seguro no pasan de la primera ronda.

Pero si para algo sirve este "palabrerío" barato de los políticos panameños es para terapia. Si usted tiene problemas para dormir o no tiene apetito escúchelos y de seguro le dará mucha hambre y se dormirá.

Estaré muy vigilante de los próximos discursos que dirijan al país para tratar de analizarlos aquí en #MundoCuadrado.