El Chavo del 8
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Un día como hoy, hace 25 años, Estados Unidos sufrió el ataque terrorista más letal de su historia. Según los informes, 19 miembros de la organización terrorista internacional Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales y los utilizaron como armas contra el World Trade Center (New York) y el Pentágono (Virginia); el cuarto avión cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control.
Murieron 2,977 civiles, los 19 secuestradores. El 11-S tuvo repercusiones mucho más allá de sus fronteras.
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Una de las consecuencias más visibles fue el endurecimiento de la seguridad. Estados Unidos adoptó una nueva lógica para identificar y controlar a quienes ingresaban al país, mientras que la seguridad de la aviación se convirtió en una prioridad internacional.
La Organización de Aviación Civil Internacional reforzó sus estándares y en 2002 impulsó una estrategia mundial de seguridad aérea.
En los aeropuertos, los controles se volvieron mucho más estrictos, como por ejemplo: se restringió el acceso a las zonas de embarque, se reforzó la inspección de equipajes y, se tomaron medidas como la limitación de los líquidos en el equipaje de mano (100 mililitros). También se fortaleció el intercambio de información sobre los pasajeros y las medidas de seguridad antes de los vuelos.
Mientras Estados Unidos se enfocaba en la llamada guerra contra el terrorismo, otro proceso histórico avanzaba en paralelo. Ese mismo año, tres meses después (11 de diciembre de 2001), China ingresó oficialmente a la Organización Mundial del Comercio como su miembro número 143. Su incorporación, después de 15 años de negociaciones, marcó un momento decisivo en su integración a la economía mundial y contribuyó a una nueva etapa de expansión del comercio multilateral contemporáneo.
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Hubo también un cambio menos visible, pero fundamental: el Internet. En los días posteriores a los atentados, millones de estadounidenses recurrieron a la red para buscar información sobre los atentados y el panorama sombrío que se vivía en esos días.
Un estudio del Pew Research Center encontró que unos 53 millones de estadounidenses buscaron información sobre los ataques y sus consecuencias en Internet durante las primeras tres semanas.
Aunque la televisión siguió siendo la principal fuente de información, el 11-S mostró el potencial de Internet como un espacio para acceder rápidamente a noticias, compartir información y mantener contacto con otras personas durante una crisis.
El 11 de septiembre de 2001 no solo cambió la forma de entender la seguridad. Sus consecuencias se extendieron a la política internacional, los controles fronterizos, la aviación, el comercio y la comunicación.