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Cónclave comunista pone a prueba el liderazgo de Xi

Unos turistas toman fotografías en la Plaza de Tiananmen, bajo un retrato del lidero chino Mao Zedong.
Unos turistas toman fotografías en la Plaza de Tiananmen, bajo un retrato del lidero chino Mao Zedong. / EFE
Efe
24 de octubre 2016 - 10:20

La plana mayor del Partido Comunista chino (PCCh) arranca hoy su cónclave, una prueba de fuego para el presidente del país, Xi Jinping, que intenta blindar su poder a través de nuevas normas de disciplina mientras comienza la pugna por el relevo de poderes en 2017.

Bajo la batuta de Xi, los alrededor de 370 miembros (permanentes y suplentes) del Comité Central del PCCh (el tercer órgano de mayor poder del Partido, tras el Politburó -25 componentes- y el todopoderoso Comité Permanente -7 integrantes-) se reúnen desde hoy y hasta el jueves en el hotel Jingxi, al oeste de Pekín.

Convertido en epicentro de la vida política china esta semana, el inmueble, vinculado al Ejército de Liberación Popular (ELP), se cierra a cal y canto para que los gerifaltes comunistas repasen sin sobresaltos la agenda del llamado sexto pleno del Comité Central.

Una agenda que este año responde a la tradición de dedicar el sexto pleno del Comité, de un total de siete celebrados en cada una de las dos "legislaturas" de cinco años del Gobierno chino, a la "ideología" y "refuerzo del Partido".

Asuntos poco tangibles en apariencia, pero que los expertos advierten no desestimar, sobre todo este año: se trata del encuentro más importante del Partido/Gobierno hasta que en otoño de 2017 celebre su XIX Congreso, en el que habrá cambios significativos en la composición de los principales órganos de poder.

Entonces, cinco de los siete miembros del Comité Permanente (todos menos Xi y el primer ministro, Li Keqiang) y uno del Politburó se deberían jubilar por sobrepasar los 68 años, según dicta una regla no escrita del credo comunista, mientras seis de los 25 asientos de ese órgano pasarán a disputarse por el Comité Central.

Es ahora, según los analistas, cuando arranca la pugna por el poder y Xi intenta empezar a posicionar a sus aliados a la vez que ataca, o al menos amedrenta, a sus contrincantes de otras facciones, en particular la de Shanghái y la Liga de Juventudes (lideradas por los expresidentes Jiang Zemin y Hu Jintao, respectivamente).

Para ello, Xi y sus correligionarios someterán a aprobación en este pleno dos documentos: una suerte de código de conducta para los cargos comunistas y otro que revisa las formas de supervisión del Partido, con el trasfondo de la campaña anticorrupción emprendida por su Gobierno desde que salió elegido del XVIII Congreso, en 2012.

El código, advirtió la agencia oficial Xinhua, irá destinado sobre todo a altos cargos, incluyendo los 25 del Politburó y los 7 del Comité Permanente, quienes "tendrán que dar ejemplo" en la aplicación del documento, agregó hoy ese medio.

Muchos expertos consideran que ambos documentos son en realidad una advertencia a los rivales de Xi para que se dobleguen a su autoridad si no quieren que el código se utilice en su contra, con más de un millón de personas "penalizadas" en el marco de la campaña anticorrupción desde 2013.

"Xi busca marginar (en el sexto pleno) a la facción de Shanghái y a la Liga de Juventudes", consideró Willy Lam, profesor de la Universidad China de Hong Kong en una videoconferencia la pasada semana.

Lam no descarta que, para ello, el presidente promulgue normativas que allanen el camino a sus aliados -y de paso a él en el futuro-, como derogar el señalado límite de edad de 68 años, edad de su "zar" anticorrupción, Wang Qishan.

Aunque los nombramientos finales no se discutirán en este pleno, las distintas facciones ya empiezan a jugar sus cartas. Así, se espera que del mismo salga una lista preliminar de candidatos estrella y se pueda entrever si Xi, como creen algunos, planea quedarse en el poder cinco años más, hasta 2027.

Pero si bien a simple vista el dirigente cuenta con la mejor mano al controlar la campaña anticorrupción, se trata de un arma de doble filo: a pesar de que por un lado le sirve para eliminar a sus contrarios, le ha hecho granjearse numerosos enemigos.

Xi cuenta con al menos dos frentes abiertos: los rivales de las otras facciones y los líderes provinciales, con gran peso y que normalmente desoyen los deseos de Pekín.

Ren Jianming, uno de los mayores expertos en la campaña anticorrupción china, cree que, pese a la oposición con la que cuenta el líder y a los vaivenes de la economía, el sexto pleno le será favorable y su poder "será consolidado" en el Congreso de 2017.

Así será "porque no sólo cuenta con el alto reconocimiento del Partido, sino del pueblo", explica a Efe, pero descarta que Xi, de 63 años, se quede más de diez años: "creo que tiene muy pocas posibilidades", vaticina.

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