Las astronautas de Artemis II encienden motores hacia la Luna
La Luna se encuentra a más de 384,000 kilómetros de la Tierra, unas mil veces más lejos que la EEI, y el trayecto tomará entre tres y cuatro días.
Los cuatro astronautas del programa Artemis II encendieron el motor de su nave para abandonar la órbita terrestre, donde permanecieron cerca de un día, y poner rumbo hacia la Luna, en una maniobra histórica que no se realizaba desde hace más de medio siglo, según confirmó la NASA.
“La humanidad ha demostrado una vez más de lo que es capaz”, afirmó el astronauta canadiense Jeremy Hansen, quien integra la misión junto a tres estadounidenses.
Durante casi seis minutos, la nave Orión generó el impulso necesario para salir de la órbita terrestre y dirigirse hacia la Luna. Hansen describió la vista como “impresionante”, destacando la imagen de la Tierra iluminada desde el espacio.
Artemis II se convierte así en la primera misión tripulada hacia la Luna desde el fin del programa Apolo en 1972. Hasta ahora, la presencia humana en el espacio se había limitado principalmente a la Estación Espacial Internacional.
Viaje sin retorno inmediato
La Luna se encuentra a más de 384,000 kilómetros de la Tierra, unas mil veces más lejos que la EEI, y el trayecto tomará entre tres y cuatro días.
La misión no contempla un alunizaje: la tripulación orbitará la Luna y pasará por su cara oculta, antes de iniciar el regreso previsto para el 10 de abril.
Debido a la trayectoria elegida, una vez iniciado el impulso principal no hay vuelta atrás inmediata. La nave deberá completar el recorrido lunar para poder regresar, aprovechando la gravedad del satélite.
Misión clave para el regreso lunar
La tripulación está compuesta por los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Hansen.
En las primeras 24 horas realizaron pruebas para garantizar la seguridad de la nave, que nunca antes había transportado humanos.
Artemis II es considerada una misión de prueba clave para el objetivo de regresar a la superficie lunar en 2028. El programa, que acumula años de retraso y costos de decenas de miles de millones de dólares, es visto como fundamental para el futuro de la exploración espacial.
Una misión más diversa y con retos internacionales
Esta es la primera misión lunar con una tripulación diversa, que incluye a una mujer, una persona afrodescendiente y un astronauta no estadounidense, marcando un cambio respecto a la era Apolo.
Europa también participa en el programa, al haber desarrollado el módulo de servicio de Orión. Sin embargo, recientes ajustes en Artemis han generado incertidumbre sobre la participación futura de astronautas europeos.
El director de la Agencia Espacial Europea, Josef Aschbacher, indicó que será necesario negociar con la NASA para definir su rol en próximas misiones.
“Es una conversación que debe tener lugar ahora mismo”, afirmó.