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Los recortes masivos en la ayuda internacional están desorganizando la lucha contra el VIH y ponen en peligro décadas de avances, advirtió este viernes la agencia de la ONU encargada de combatir esta enfermedad.
"Es la primera vez que la lucha contra el VIH se ve tan afectada desde que el mundo comenzó a movilizarse contra esta enfermedad", señaló en una entrevista con la AFP Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Onusida.
La lucha contra el VIH está "en peligro por los recortes repentinos" en la ayuda internacional, añadió.
Esta reducción forma parte de una tendencia general en varios países desarrollados.
Las decisiones más drásticas fueron tomadas por Estados Unidos, bajo el segundo mandato de Donald Trump, que prácticamente desmanteló la agencia estadounidense dedicada al tema, USAID.
Pero otros países, como Alemania, Francia y Reino Unido, también han recortado de forma significativa su ayuda internacional, lo que ha puesto en aprietos a numerosas ONG y ha afectado la lucha contra enfermedades como el sida, que golpean principalmente a las regiones más pobres del mundo.
En su nuevo informe, Onusida señala efectos concretos de este fenómeno.
Por ejemplo, entre 2024 y 2025, el número de personas que tomaron la PrEP, un tratamiento preventivo crucial en la lucha contra el VIH, cayó un 38% en unos 60 países analizados.
Además, los fondos destinados a la distribución de preservativos, esenciales para prevenir la propagación del virus, se desplomaron un 90%, según el informe. Los recursos destinados a programas de prevención también registraron una caída del 80%.
Onusida estima que 570.000 personas murieron de sida en 2025 y que 1,2 millones resultaron infectadas. Aunque estas cifras mantienen la tendencia descendente observada desde 2010, la agencia advierte que todavía no reflejan plenamente el impacto de la reducción de la ayuda internacional.
Entre 2010 y 2025, las nuevas infecciones por VIH siguieron trayectorias muy distintas según la región.
En América Latina, las nuevas infecciones aumentaron un 13%, una tendencia que también se observó en Europa del Este y Asia Central (+15%) y, de forma mucho más marcada, en Oriente Medio y el Norte de África (+77%).
En contraste, otras regiones lograron avances importantes. El Caribe redujo las nuevas infecciones en un 30%, mientras que Europa Occidental, Europa Central y Norteamérica registraron una disminución del 13%.
Desde el desplome de la ayuda internacional, más de medio centenar de países se han comprometido a incrementar con recursos propios la financiación de sus programas de lucha contra el VIH.
Entre los países latinoamericanos que han asumido ese compromiso figuran Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Perú y Ecuador.
Byanyima valoró positivamente este esfuerzo, aunque advirtió que "no compensará" la caída de los recursos internacionales.
En los últimos años han surgido nuevas herramientas terapéuticas, entre ellas el lenacapavir, desarrollado por el laboratorio Gilead.
Este medicamento ha demostrado una gran eficacia tanto para la prevención como para el tratamiento del VIH gracias a su acción prolongada, que evita la necesidad de tomas frecuentes. Sin embargo, su acceso sigue concentrado casi exclusivamente en los países más desarrollados.
La ONU mantiene desde hace años el objetivo de eliminar el sida como una amenaza grave para la salud pública antes de 2030.
Aunque el informe reconoce que la meta está "mal encaminada", Byanyima insiste en que todavía es alcanzable.
No obstante, subraya que se trata de una decisión fundamentalmente "política", en momentos en que la ONU se prepara para celebrar, el próximo 22 de junio, una Asamblea General destinada a definir la estrategia mundial contra el VIH para los próximos años.