El papa bendecirá la Sagrada Familia de Barcelona, la iglesia más alta del mundo
El papa León XIV, de 70 años, estadounidense y también con nacionalidad peruana, llegó a la capital catalana tras permanecer desde el pasado sábado en Madrid.
El papa León XIV oficiará este miércoles una misa en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona y bendecirá la nueva torre central de este emblemático templo, una estructura que convirtió al monumento diseñado por Antoni Gaudí en la iglesia más alta del mundo.
La ceremonia tendrá lugar durante la quinta jornada de la visita oficial de siete días del pontífice a España y coincidirá con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, ocurrida el 10 de junio de 1926.
La Sagrada Familia, considerada una de las grandes obras maestras del modernismo, continúa en construcción y recibió cerca de cinco millones de visitantes el año pasado, consolidándose como el monumento de pago más visitado de España.
Gaudí, un católico profundamente devoto cuyo proceso de canonización sigue avanzando en el Vaticano, falleció tras ser atropellado por un tranvía cuando se dirigía a rezar a una iglesia de Barcelona.
El papa León XIV, de 70 años, estadounidense y también con nacionalidad peruana, llegó a la capital catalana tras permanecer desde el pasado sábado en Madrid.
Durante su estancia en la capital española, el pontífice pronunció un discurso histórico ante el Parlamento, celebró una multitudinaria misa ante aproximadamente 1,5 millones de personas y sostuvo un breve encuentro con el artista puertorriqueño Bad Bunny.
"Construir armonía y comunión"
Uno de los momentos más relevantes de la visita ocurrió el lunes, cuando León XIV abordó la crisis de los abusos sexuales dentro de la Iglesia católica, un problema que calificó como una "plaga".
El pontífice se reunió con seis víctimas y les prometió impulsar cambios para convertir a la Iglesia en un espacio seguro y de sanación.
Sin embargo, el encuentro generó críticas por parte de organizaciones de víctimas que cuestionaron no haber sido invitadas a participar.
La visita papal coincide con un reciente acuerdo alcanzado entre el Gobierno español y la Iglesia católica para indemnizar a personas afectadas por abusos, una medida que logró superar años de resistencia dentro de la jerarquía eclesiástica.
A lo largo de su recorrido, León XIV ha intentado revitalizar la presencia de la Iglesia en España, un país históricamente católico donde la práctica religiosa ha disminuido de manera significativa en las últimas décadas.
Por ello, gran parte de su agenda ha estado enfocada en encuentros con jóvenes, a quienes instó a evitar que la fe se convierta en "un museo del pasado que visitar".
Al llegar a Barcelona el martes, fue recibido por una multitud frente a la catedral de la ciudad.
Durante la homilía, pronunciada tanto en español como en catalán, hizo un llamado a "construir armonía y comunión, más allá de toda polarización".
Próxima parada: Canarias
Tras su agenda en Barcelona, el papa visitará el jueves y viernes las Islas Canarias.
En este archipiélago atlántico, considerado una de las principales rutas de entrada a Europa para migrantes irregulares procedentes de África, el pontífice insistirá en otro de los ejes centrales de su viaje: la acogida y protección de las personas migrantes.
Antes de la misa en la Sagrada Familia, León XIV también tiene previsto reunirse con reclusos en una cárcel y visitar la histórica abadía de Montserrat.
Los desafíos para concluir la Sagrada Familia
La nueva Torre de Jesucristo, finalizada en febrero, es la pieza central del conjunto arquitectónico y elevó la altura de la basílica hasta los 172,5 metros.
Su cúspide permanece ligeramente por debajo de la montaña de Montjuic, que alcanza los 177 metros de altura, respetando así la voluntad de Gaudí, quien no quería que su obra superara la creación divina.
La construcción del templo ha atravesado numerosas dificultades desde que Gaudí asumió el proyecto en 1883.
Financiada principalmente mediante donaciones y los ingresos generados por las visitas turísticas, la finalización de la basílica estaba prevista para 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de su arquitecto.
No obstante, la pandemia alteró los planes y obligó a posponer el calendario de obras.
Actualmente, la junta constructora, una fundación canónica privada, evita fijar una fecha definitiva para la culminación del proyecto.
La conclusión de los trabajos dependerá tanto de la recuperación sostenida del flujo de visitantes como de la resolución de uno de los puntos más polémicos: la construcción de los accesos a la fachada de la Gloria, la entrada principal que aún permanece pendiente.
El proyecto planteado por los responsables de la obra implicaría la demolición de varios edificios residenciales cercanos, una propuesta que enfrenta una fuerte oposición de los vecinos de la zona.