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Adamuz, España/Coincidiendo con el primero de los tres días de luto nacional decretados por el Gobierno, los reyes de España visitaron este martes la zona de Andalucía en la que dos trenes chocaron el domingo, dejando al menos 41 fallecidos.
Vestidos de negro, Felipe VI y Letizia llegaron poco antes de las 12H00 GMT a la localidad de Adamuz, zona cero del accidente, en la provincia de Córdoba.
Allí se acercaron al lugar donde aún se encuentran los restos de los dos trenes y donde continúan las labores de búsqueda de más cadáveres.
Luego visitaron un hospital de Córdoba para hablar con heridos y con sus familias “con la voluntad de transmitirles el cariño de todo el país (…) ha sido un impacto muy fuerte, ha sido un golpe”, dijo el monarca a la prensa.
En la última actualización de un balance que aún podría aumentar, el gobierno andaluz anunció este martes que “la cifra de muertos se ha elevado a 41, tras recuperarse anoche el cuerpo sin vida de una persona de uno de los vagones” del tren de la compañía Iryo.
Además, “en los distintos hospitales andaluces continúan ingresadas 39 personas”, añadieron las autoridades.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, aventuró este martes que la cifra definitiva de fallecidos podría acabar asemejándose a las denuncias de desaparecidos, 43.
“Lo que hay que hacer es cruzar los desaparecidos o las denuncias por desaparición con los fallecidos y ayer, al menos a última hora, la cifra era más o menos coincidente”, explicó en la radio Onda Cero.
Los equipos de rescate intentan, en particular, levantar los vagones de uno de los trenes, que cayeron en un terraplén desde una altura de 4 metros.
Para ello, se ayudarán de varias grúas. El domingo por la tarde, dos trenes de alta velocidad que circulaban por vías paralelas colisionaron a la altura de Adamuz con cerca de 500 pasajeros en total.
Los últimos coches del tren del operador privado italiano Iryo descarrilaron cuando cubrían la ruta de Málaga a Madrid.
Dos vagones acabaron sobre la vía contigua justo cuando iba a pasar un tren de la compañía pública española Renfe, que viajaba en sentido contrario, desde Madrid a Huelva, y que acabó impactando contra ellos.
Descartado inicialmente un exceso de velocidad y un error humano, las explicaciones se buscan ahora en las vías y los trenes.
“El fallo humano está prácticamente descartado”, aseguró el lunes el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, en la radio pública RNE.
Una foto de la Guardia Civil en la que se observa un raíl con un trozo faltante ha centrado muchas de las especulaciones.
El ministro Puente dijo que era pronto para saber si la ausencia de ese trozo fue “causa o consecuencia” del accidente.
“Roturas de carril hay muchas cuando el tren descarrila (…)”, explicó. Puente insistió en calificar de “extraño” el siniestro, ocurrido en un tramo de vía recientemente renovado.
Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, rechazó la hipótesis de sabotaje. “Nunca se ha barajado la posibilidad del sabotaje (…) sino cuestiones técnicas del transporte ferroviario”, explicó tras el Consejo de ministros.
Un ciudadano sueco residente en España, Emil Jonsson, narró emocionado su experiencia tras ser dado de alta médica.
“Una mujer estaba inconsciente a mi lado (…) tenía el rostro cubierto de sangre”, relató. “Todo se rompió en 2-3 segundos”, sentenció.
El portugués Santiago Salvador, también herido, describió la escena como “un infierno”. “Es un milagro estar vivo”, afirmó.
En julio de 2013, España sufrió otra tragedia ferroviaria en Santiago de Compostela, que dejó 80 muertos.