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Irán anunció este sábado que volvió a cerrar el estrecho de Ormuz, apenas unas horas después de haberlo reabierto, en respuesta a la decisión de Estados Unidos de mantener el bloqueo a sus puertos.
La reapertura del viernes de este paso marítimo, crucial para el transporte mundial de petróleo, había impulsado las bolsas y generado optimismo en Washington, donde el presidente Donald Trump declaró a la AFP que un acuerdo de paz más amplio entre ambos países estaba “muy cerca”.
La república islámica había “aceptado de buena fe autorizar el paso de un número limitado de petroleros y buques comerciales”, pero acusó a Estados Unidos de continuar con “actos de piratería” bajo el amparo del bloqueo, según el mando central de las fuerzas armadas iraníes.
Por esta razón, añadieron, la situación regresó “a su estado anterior” y el paso estratégico queda ahora bajo control estricto de Irán.
El anuncio se produce en medio de movimientos diplomáticos para intentar poner fin a la guerra en Oriente Medio, más allá del alto el fuego de dos semanas que entró en vigor el pasado 8 de abril entre Irán y Estados Unidos.
A primera hora del sábado, el portal MarineTraffic mostraba una tímida reanudación del tráfico comercial: más de una decena de buques navegaban por la zona, aunque al menos dos parecían dar media vuelta horas después.
Un crucero, el Celestyal Discovery, cruzó la vía marítima sin pasajeros entre Dubái y Mascate, en lo que supone la primera travesía desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero.
Antes del conflicto, unos 120 buques cruzaban diariamente este estrecho, según el medio especializado Lloyd’s List.
Tras el anuncio de reapertura, Trump afirmó que el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes seguirá “totalmente en vigor” hasta el final de las negociaciones, e incluso continuará si no se logra un acuerdo.
El mando central estadounidense aseguró que 21 buques han acatado órdenes de dar media vuelta y regresar a Irán desde el inicio del bloqueo.
En Irán, el diario conservador Kayhan criticó la apertura del estrecho, señalando que hacerlo sin indemnizaciones ni levantamiento de sanciones beneficia al “enemigo” en medio del conflicto.
La breve reanudación del tráfico había impulsado los mercados financieros y provocado una caída en los precios del petróleo, ya que cerca de una quinta parte del crudo y gas natural licuado mundial transita por Ormuz.
El viernes, Trump reiteró que un acuerdo de paz está “muy cerca” y afirmó que Irán había aceptado entregar su uranio enriquecido, un punto clave en las negociaciones.
Sin embargo, Irán negó haber aceptado trasladar sus reservas de material fisible.
En paralelo, Pakistán intensificó su actividad diplomática. El jefe del Ejército, Asim Munir, concluyó una visita de tres días a Irán, donde sostuvo reuniones con altos funcionarios.
El primer ministro Shehbaz Sharif, por su parte, finalizó una gira por Arabia Saudita, Catar y Turquía en el marco de los esfuerzos por impulsar la paz.
En Líbano, otro frente del conflicto, desplazados comenzaron a regresar a sus hogares en el sur del país y en la periferia de Beirut.
El cese de hostilidades entre Israel y el movimiento proiraní Hezbolá entró en vigor el viernes a medianoche, tras mes y medio de conflicto que dejó cerca de 2.300 muertos y más de un millón de desplazados.
El ejército israelí mantiene presencia en una franja de diez kilómetros desde la frontera.
Trump aseguró que Estados Unidos ha “prohibido” a Israel bombardear Líbano:
“Israel ya no bombardeará Líbano. TIENEN PROHIBIDO hacerlo por parte de Estados Unidos. ¡¡¡Ya basta!!!”, afirmó.
El presidente libanés, Joseph Aoun, indicó que su país trabaja en un “acuerdo permanente” con Israel, prometiendo defender su territorio en las negociaciones.
Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que la ofensiva contra Hezbolá no ha terminado:
“Todavía hay cosas que planeamos hacer respecto a las amenazas de cohetes y drones”, señaló en un mensaje grabado.