Mutilación femenina, un grave abuso de género | ¿Cuál es la razón de su infame práctica?

Mutilación femenina

La mutilación femenina es un problema gravísimo que abarca la vulneración de los derechos humanos, por lo que la ONU y distintas organizaciones internacionales que los defienden, han decidido tomar cartas inmediatas en el asunto. Sin embargo, aunque este no es un tema nuevo, su proliferación a generado estupor a nivel internacional.

La mutilación femenina es un agravio a los derechos de la mujer
La mutilación femenina es un agravio a los derechos de la mujer / Captura de video / cuenta de YouTube Naciones Unidas

Según la UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas), actualmente hay más de 200 millones de niñas y mujeres que están siendo víctimas de esta práctica. Y durante el año en curso, al menos 12 mil infantes, de sexo femenino, en distintas partes del mundo están propensas de este ataque.

Incluso, la lucha contra esta vejación llevó a que se proclamara al 6 de febrero de cada año como el Día Internacional de Tolerancia Cero, conmemorando la lucha contra este tipo de violencia de género.

¿Qué es la mutilación femenina?

Hacer un corte que rompe, destruye y cercena en los genitales de las mujeres, niñas y jóvenes. Generalmente esta práctica la llevan a cabo sin anestesia en condiciones inhumanas donde la víctima puede morir, haciéndola soportar lumbalgia crónica, sangrados, incapacidad para tener una vida sexual normal, dificultades para dar a luz, trastornos psicológicos y una gran variedad de secuelas negativas físicas y emocionales.

Esta práctica se lleva a cabo en pleno 2024, en países de África en Yemen, Irak, Malasia, Indonesia y hasta en grupos étnicos que actualmente viven en América del Sur.

La descripción del proceso de mutilación femenina es escalofriante. Según Laura Lozano, Asesora en Género, Derechos e Interculturalidad del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) Colombia:

“Se trata de cualquier lesión o extirpación de los órganos sexuales femeninos por motivos no médicos. Hay muchas formas de practicarla, hay intervenciones más o menos invasivas, pero en últimas lo que se busca es quitarle sensibilidad al clítoris. Es una forma de violencia de género y es específicamente una forma de violencia sexual, porque lo que pretenden es controlar la sexualidad de los cuerpos de las mujeres desde muy temprana edad”, afirma Lozano.

Adicionalmente, se lleva a cabo a edades muy tempranas, incluso al momento de nacer. Existen aún, algunos pueblos indígenas o afro, donde al nacer las niñas les queman con unas hierbitas.

“A veces les cortan el clítoris desde muy chiquitas y ellas nunca saben que fueron mutiladas, crecen sin saber, solo no tienen esa sensibilidad sexual. Pero también hay casos donde ya las mujeres son adultas y tienen otro desarrollo sensorial y sexual de sus órganos sexuales, entonces se genera una vulneración psicológica y no solamente de la parte física”, añade.

Pero los casos son aberrantes, “Sabemos de una mujer adulta que el esposo llegó a su casa enfurecido, creyó que ella le fue infiel, la amarró y la quemó con la plancha. Eso se considera una mutilación, porque pierdes sensibilidad, tienes una afectación en el clítoris”, concluye Lozano.

La asesora admite que los responsables en parar esta práctica son los Estados, monitoreando en sus países a quienes practican esta vulneración a los derechos de la mujer, ya sea desde edad adulta o peor aún, desde temprana edad, evitando que este tema cause mayor estigmatización a los pueblos indígenas. Hay que entender que es aprendido, que se puede cambiar, y que pasa también en otros contextos.

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