Trump arremete contra el show de Bad Bunny en el Super Bowl y critica el uso del español
El momento político de la presentación vino de la mano de otro puertorriqueño, Ricky Martin, quien entonó "Lo que le pasó a Hawái", considerado un himno independentista de Puerto Rico, interrumpido por una explosión con "El apagón".
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó la actuación de la estrella puertorriqueña Bad Bunny en el entretiempo del Super Bowl, diciendo que era una "afrenta" a la nación y que nadie podía entender la innovadora actuación en español. "Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo", dijo Trump en su plataforma Truth Social, a pesar de que datos oficiales del gobierno indican que más de 41 millones de estadounidenses hablan español.
Benito Antonio Martínez Ocasio derrochó español y latinidad, desde vendimias a un paseo por el barrio hasta una boda, y cerró con un mensaje de unidad, del Norte al Sur de América, en momentos de tensión por la campaña antimigración de Donald Trump. El presidente, quien siguió el partido desde su residencia de Mar-a-Lago, Florida, saltó de inmediato a las redes sociales para llamar la presentación "una frente a la grandeza de Estados Unidos" y que era "absolutamente terrible".
El Conejo Malo arrancó su show con su éxito "Tití me preguntó" y alborotó con un popurrí de sus éxitos "Yo perreo sola" y "Voy a llevarte pa PR" al estadio Levi's, con espacio para unos 75.000 espectadores, que cambió su grama por una plantación de caña, con carritos de comida, al más puro estilo y sabor latinos.
Vestido de blanco, con una camiseta estilo fútbol americano con el número 64 y OCASIO (el apellido de su mamá) en la espalda, repasó megaéxitos de otros íconos del reguetón, como Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee, con el propósito de recordarle a la audiencia que estaba escuchando "música de los barrios y los caseríos".
Mientras recitaba y danzaba, estrellas como Cardi B, Jessica Alba, Young Miko y Pedro Pascal bailaban en la casita que se ha vuelto el escenario de su gira de "DeBÍ TiRAR MáS FOToS".
Jíbaros, vendedores, bailarines, campesinos, trabajadores y familias lo acompañaron durante todo el espectáculo.
Bad Bunny incluso llevó uno de sus gramófonos para entregárselo a un niño que en las redes sociales fue relacionado erróneamente con Liam Conejo Ramos, un pequeño de raíces ecuatorianas detenido recientemente por la policía migratoria estadounidense.