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Argelia recibió este lunes a León XIV en una visita histórica de gran simbolismo: nunca antes un papa había viajado a este país musulmán que es también la tierra natal de San Agustín.
León XIV estará dos días en Argelia "para seguir construyendo puentes entre el mundo cristiano y el mundo musulmán", dijo a la AFP el arzobispo de Argel, el cardenal Jean-Paul Vesco.
En Argel, el papa fue recibido con honores y bajo la lluvia por el presidente, Abdelmadjid Tebboune. Cuando salió del avión, se disparó una salva de cañones.
En la capital argelina, ante el monumento a los mártires donde se rinde homenaje a los muertos de la guerra de independencia contra Francia (1954-1962), el Papa realizó un llamado al "perdón".
En su visión, la "paz que permite mirar al futuro con un espíritu reconciliado solo es posible mediante el perdón".
El viaje tiene una fuerte dimensión personal para el papa, quien caminará sobre las huellas de San Agustín, un gran pensador cristiano del siglo IV cuyo legado espiritual impregna su pontificado.
En un contexto internacional tenso por la guerra en Oriente Medio, la coexistencia pacífica centrará el mensaje del papa en este país de 47 millones de habitantes donde el islam sunita es la religión oficial.
Su reciente discurso contra la guerra le valió el domingo por la noche una invectiva del presidente estadounidense Donald Trump.
"No soy un gran seguidor del papa León. Él es una persona muy liberal, y es un hombre que no cree en detener el crimen", dijo a periodistas.
De su lado, el máximo líder de la iglesia católica dijo a los periodistas que lo acompañaban en el viaje que no tenía la "intención de entrar en un debate" con Trump, alegando que no es "un político".
En lo que puede interpretarse como un apoyo al papa, la jefa del gobierno italiano, la dirigente de extrema derecha Giorgia Meloni, cercana a Trump, publicó el lunes un comunicado en el que desea al sumo pontífice un viaje fructífero.
"Que el ministerio del Santo Padre favorezca la resolución de los conflictos", escribió.
León XIV también será recibido por el presidente Abdelmadjid Tebboune y pronunciará su primer discurso ante autoridades y cuerpo diplomático.
Por la tarde visitará la Gran Mezquita, un complejo monumental con el minarete más alto del mundo (267 metros), antes de dirigirse a la basílica de Nuestra Señora de África, que domina la bahía de Argel.
Durante una celebración de carácter interreligioso que reunirá a cristianos y musulmanes, el líder de los 1.400 millones de católicos hará allí un llamado a la fraternidad en este país donde los católicos representan menos de 0,01% de la población.
El viaje marca el inicio de la primera gran gira internacional del papa de 70 años, quien irá también a Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, una maratón de 18.000 kilómetros con una agenda intensa del 13 al 23 de abril.
Para recibir al papa, Argel luce sus mejores galas.
Se pintaron los muros de algunas fachadas, pavimentaron carreteras y acondicionaron zonas verdes.
No está previsto ningún "baño de masas" en la capital, y el famoso papamóvil permanecerá en el aeropuerto, según el sitio informativo Casbah Tribune.
El lunes, León XIV orará en privado en la capilla de los 19 "mártires de Argelia", sacerdotes y religiosos asesinados durante la década negra de la guerra civil (1992-2002), símbolo del precio pagado por los religiosos comprometidos con el diálogo con el islam.
Pero no se prevé un desplazamiento al monasterio de Tibhirine, cuyos monjes fueron secuestrados y asesinados en 1996, un episodio aún cubierto de sombras.
En la peregrinación más personal, el papa viajará el martes a Annaba (este), cerca de la frontera con Túnez, la antigua Hipona, de la que San Agustín fue obispo.
En su primer discurso como papa, León XIV se presentó como "un hijo de San Agustín" en referencia a la orden que lleva su nombre.
Antes de su elección, Robert Francis Prevost visitó Argelia dos veces como dirigente de esa orden, fundada en el siglo XIII sobre preceptos de vida en común y compartir.
En Annaba visitará el sitio arqueológico Hipona, donde se conservan restos de la ciudad romana y cristiana, y celebrará una misa en la basílica.
El papa es "un hermano que viene a visitar a sus hermanos" en este país donde la comunidad cristiana es pequeña, aunque está presente desde hace mucho tiempo, según monseñor Vesco.