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Yaundé, Camerún/El papa León XIV inicia el sábado la tercera etapa de su gira africana en Angola, país lusófono donde un tercio de la población vive por debajo del umbral de pobreza a pesar de décadas de explotación de vastas reservas petroleras.
Antes, el pontífice estadounidense concluirá su visita de tres días a Camerún con una misa al aire libre en el aeropuerto de Yaundé, antes de volar a Luanda, capital de Angola, donde se le espera a las 14H00 GMT y pronunciará un primer discurso ante las autoridades.
Tras Juan Pablo II en 1992 y Benedicto XVI en 2009, León XIV es el tercer pontífice en visitar este país, que obtuvo tardíamente su independencia del poder colonial portugués en 1975.
Elegido en mayo de 2025, el jefe de la Iglesia católica, hasta ahora más discreto y mesurado que su predecesor argentino Francisco, abandonó en los últimos días su reserva para adoptar un estilo más firme, pocos días después de haber sido duramente criticado por el presidente estadounidense Donald Trump.
Recibido con entusiasmo popular en Camerún, se espera que vuelva a congregar multitudes en Angola hasta su partida el martes por la mañana.
Alrededor del 44% de la población, es decir unos 15 millones de angoleños, se identifican como católicos, según un censo de 2024 en este país del África austral, que salió exhausto en 2002 de una guerra civil devastadora iniciada tras la independencia.
"Es como si Dios estuviera muy cerca de nosotros, así que solo podemos recibirlo con los brazos abiertos", se entusiasma Helena Maria Miguel, responsable de recursos humanos de 40 años.
A pesar de la fuerte dependencia de su economía de las variaciones del precio del petróleo y de una corrupción generalizada que terminó afectando a la familia del expresidente José Eduardo dos Santos, el país continúa con una política de inversión en infraestructuras.
Alberga, por ejemplo, el proyecto regional del corredor de Lobito, llamado así por un puerto angoleño en la costa atlántica, por donde en el futuro deberán transitar minerales extraídos de la República Democrática del Congo y de Zambia, transportados por ferrocarril.
Luanda se dotó de un nuevo aeropuerto internacional flamante. En los 50 km de carretera que conectan el aeropuerto con el centro de la ciudad, los automovilistas pueden ver grandes carteles anunciando la visita del papa.
El retrato de un León XIV sonriente aparece entre el humo negro de motores envejecidos, intercalado entre anuncios publicitarios de gran formato de una empresa logística china y de máquinas-herramienta para fabricar harina de maíz.
"Hay mucho sufrimiento, mucha pobreza en Angola. Espero que el papa vea con sus propios ojos las necesidades de la juventud aquí", explica Antonio Masaidi, ajustador-montador de 33 años.
El domingo, al día siguiente de su llegada a Luanda y de su encuentro con el presidente João Lourenço, León XIV celebrará una misa multitudinaria al aire libre en las afueras de la capital.
Luego se dirigirá al pueblo de Muxima, a unos 130 kilómetros al sureste de Luanda, donde una iglesia del siglo XVI se convirtió en uno de los principales lugares de peregrinación del África austral.
El lunes, el papa viajará a más de 800 km de la capital, hasta Saurimo, antes de dejar el país al día siguiente.
El jefe de los 1.400 millones de católicos volará entonces hacia Guinea Ecuatorial, última etapa de un periplo de 18.000 km iniciado en Argelia.