El cardenal Porras denuncia la 'represión creciente' en Venezuela

El cardenal Baltazar Porras, arzobispo de Mérida y administrador apostólico de Caracas
El cardenal Baltazar Porras, arzobispo de Mérida y administrador apostólico de Caracas / EFE
Efe
11 de febrero 2020 - 11:32

El cardenal venezolano Baltazar Porras denunció este martes la "represión creciente" contra la población de Venezuela, con un aumento del "deterioro" de la vida social en el país, y para el que solo ve una salida "racional" por medio de una negociación "transparente".

"Una salida racional es la que en el fondo siempre hemos estado buscando desde la iglesia. Cualquier salida que sea de tipo bélico, de confrontación, de eliminarnos los unos a los otros, lo que deja son heridas que no se curan y eso no es una solución", afirma en una entrevista con Efe en Madrid.

Porras (Caracas, 1944), arzobispo de Mérida y administrador apostólico de Caracas, constató "el deterioro creciente de la vida social en Venezuela" y el "abuso de la fuerza pública", con una "represión creciente en la población" por parte del Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

El cardenal venezolano, muy crítico con la situación que vive su país, insiste en la necesidad del diálogo y la mediación para "buscar una solución que tiene que ser consensuada".

La Conferencia Episcopal Venezolana consideró en enero del año pasado que el nuevo mandato de seis años que Maduro comenzó entonces no tenía legitimidad y "carece de sustento democrático", lo que empeoró aún más la relación entre el Gobierno y la Iglesia.

La mediación "no genera confianza"

Sin embargo, el cardenal considera que intentos como el del expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, que ha ejercido como mediador ante Maduro, o los de algunos grupos minoritarios de la oposición "no generan confianza" y reconoce que la experiencia de diálogo entre Gobierno y oposición de los últimos 20 años "ha sido frustrante".

"Hay una falta enorme de credibilidad o de confianza en este tipo de cosas, si no se hace de una forma más transparente" y sin "excluir a nadie", aunque explica que no hay que televisar las conversaciones.

En este sentido, el cardenal Porras cree que el papel de la Iglesia Católica, muy considerada entre la población venezolana, es "el de facilitar que los que son los auténticos actores políticos encuentren una vía común de solución para todos".

Venezuela vive desde hace años una grave crisis política, con un enfrentamiento entre el Gobierno de Maduro y la oposición política, encabezada por el presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado de Venezuela por más de cincuenta países.

A esta situación se suma una grave crisis económica, con una inflación galopante que ha llevado a la pobreza a más del 87 % de las familias, según la Encuesta de Condiciones de Vida, y que ha provocado el éxodo de más de 4,5 millones de venezolanos a otros países, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Preocupación por la trata de personas

Ante la vulnerabilidad de la población de Venezuela, el cardenal destaca que le preocupa sobre todo la trata de personas, que califica como "una verdadera esclavitud".

El arzobispo Porras, que también es presidente de Cáritas de Venezuela, insiste en que la ayuda humanitaria no puede quedar solo "en el asistencialismo", pues no ayuda a crecer, sino que hay que promover la educación y la capacitación.

Según el último informe de gestión de Cáritas de Venezuela, referido a 2019, esta organización acompañó a más de seis millones de venezolanos a través de múltiples servicios, como la entrega de alimentos (87.000 raciones), la distribución de potabilizadores de agua o la asistencia sanitaria, así como el apoyo a las personas que salieron del país.

Respecto a la situación que viven los curas que ejercen en su país, reconoce que reciben presiones y amenazas "aunque no se ha ido más allá", pero denuncia que en lo que va de año hay una "arremetida" en querer señalar los "pecados" de la Iglesia como la pedofilia y "se quiere hacer aparecer a la jerarquía como unos encubridores o cómplices".

No obstante, considera que este mensaje "cala muy poco" entre la población porque "el índice de mentiras y medias verdades del Gobierno en todos los campos" le "quita autoridad", en su opinión, a esos ataques.

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