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Bolivia/Cientos de choferes de autobuses y minibuses bloquearon vías y paralizaron el servicio público este miércoles en las ciudades bolivianas de La Paz y El Alto, en protesta contra el gobierno por distribuir gasolina de mala calidad, constató la AFP.
El presidente centroderechista Rodrigo Paz prometió al asumir el poder en noviembre normalizar el suministro de combustibles, en medio de una crisis de abastecimiento por falta de fondos para sostener una política de subsidios, que eliminó.
Las importaciones aumentaron y desaparecieron las largas colas en las estaciones de servicio. Pero ahora los conductores se quejan de la mala calidad de la gasolina que, aseguran, está dañando los motores.
"Estamos siendo afectados ya hace más de 4 meses. Antes la gasolina era bien purificada", dice a la AFP Juan Carlos Sirpa, un chofer de 33 años.
Este miércoles no prestó servicio en su minibús.
La huelga durará 24 horas, anunciaron los sindicatos.
Personas a pie, en bicicletas o en motos transitaron apurados entre vehículos de pasajeros detenidos, que los manifestantes dejaron en puntos críticos donde colapsó el tráfico.
La petrolera estatal YPFB, que importa y distribuye el combustible entre las gasolinas del país, admitió que sus tanques de almacenamiento presentaban rastros de óxido que generaban la contaminación.
Sin embargo, el paro de transportistas "es una medida irresponsable que no debería realizarse", dijo el martes a la prensa Yussef Akly, presidente de la compañía.
"La calidad está garantizada, está controlada, hemos hecho un montón de mejoras al sistema de control", agregó.
El gobierno recibió hasta el momento más de 10 mil reclamos para compensaciones de daños a los motores. De estos, unos 700 propietarios ya han sido indemnizados, según la compañía.
El bloqueo de vías "es perjudicial para todos nosotros, pero ni modo", dice el ingeniero comercial Enrique Rodríguez, de 34 años, quien se las ingenió para llegar a su trabajo.
Los motociclistas se ofrecieron a llevar pasajeros entre las empinadas calles de La Paz, a 3.600 metros de altitud, pero cobraron hasta el triple del valor de un pasaje de autobús.
El gobierno investiga a funcionarios de la gestión izquierdista anterior por una supuesta inacción, al no advertir a tiempo la contaminación en los tanques.