El mosquito antidengue: un avance, pero no una panacea en Brasil

El método consiste en liberar “wolbitos” en zonas urbanas, donde, en cuestión de meses, sustituyen por transmisión generacional a los mosquitos que contagian el dengue.

Minsa promueve diversas acciones para reducir los casos por dengue a nivel nacional / Canva
AFP
12 de mayo 2026 - 07:15

Casi con afecto, el científico brasileño Luciano Moreira sostiene una caja de vidrio donde se arremolinan mosquitos antidengue: una apuesta que ha demostrado eficacia contra la enfermedad, aunque todavía enfrenta límites para expandirse en Brasil.

Para proteger los detalles del método, los asesores de Moreira prohíben el ingreso de equipos fotográficos a esta biofábrica ubicada en Curitiba, en el sur de Brasil, donde funciona el mayor criadero de “wolbitos” del mundo.

Así denomina este reconocido entomólogo, de 59 años, a los Aedes aegypti inoculados con Wolbachia, una bacteria que impide que desarrollen el dengue.

Estamos en un momento decisivo para lograr expandirnos en Brasil”, dijo Moreira a AFP. El científico fue reconocido en 2025 entre los diez investigadores más destacados del mundo por la revista Nature y este año figura entre las 100 personas más influyentes de Time.

El método consiste en liberar “wolbitos” en zonas urbanas, donde, en cuestión de meses, sustituyen por transmisión generacional a los mosquitos que contagian el dengue.

Aunque la técnica funciona en 15 países, en ninguno ha protegido a tantas personas como en Brasil desde que Moreira comenzó a probarla en 2011: un total de seis millones.

Sin embargo, todavía quedan 207 millones de habitantes en este país continental, el más golpeado por el dengue en 2024, cuando se registraron más de 6 mil muertes, aunque el año pasado la incidencia disminuyó considerablemente.

Cien millones de huevos semanales

La biofábrica fue inaugurada en 2025 con apoyo del instituto público Fiocruz y de la ONG internacional World Mosquito Program (WMP).

En la sala de reproducción, algunos de sus 70 empleados se secan el sudor mientras trabajan.

La temperatura está regulada para favorecer a los mosquitos, encerrados en grandes jaulas iluminadas con tela traslúcida.

El ambiente huele a su alimento: sangre caliente de caballo y agua azucarada.

Las hembras pueden producir hasta cien millones de huevos por semana infectados con Wolbachia, bacteria que luego se transmite a las crías.

Empaquetados en cápsulas, los huevos son enviados a centros municipales, donde se incuban y posteriormente se liberan.

En dos ciudades donde se realizaron estudios científicos sobre el método —Niterói y Campo Grande— los resultados fueron contundentes: reducciones del 89 % y 63 % en los casos de dengue, respectivamente.

“Antes no había dengue”

Pero la solución no avanza al mismo ritmo que la enfermedad.

Según Moreira, el cambio climático “aumenta la diseminación del virus”. Explica que en el sur del país, históricamente más frío, “antes no había dengue” y ahora sí.

Además, aunque el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva reconoció el método Wolbachia como una medida de salud pública, los tiempos estatales no avanzan al ritmo de la reproducción de los mosquitos.

Los huevos producidos en Curitiba se distribuyen a distintas ciudades bajo instrucciones de las autoridades sanitarias.

No obstante, la fábrica tuvo que reducir su producción porque la demanda del Ministerio de Salud “no estaba tan alta”, señaló Moreira.

La bióloga y epidemióloga Ludimila Raupp, profesora de la Pontificia Universidad Católica de Río, considera que existe una “urgencia” en ampliar el método Wolbachia para combatir el dengue en Brasil.

Sin embargo, advierte que extenderlo a nivel nacional “no es fácil” y menciona el caso de Río de Janeiro, donde la implementación tuvo “graves fallas” y una “descoordinación institucional”.

Según la especialista, la ciudad obtuvo resultados modestos porque los equipos sanitarios utilizaron de forma intensiva larvicidas perjudiciales para los “wolbitos”.

La violencia vinculada al crimen organizado también dificultó la implementación en las favelas de Río, agregó Moreira.

Desafíos pendientes

La expansión del método enfrenta desafíos “técnicos, operacionales, logísticos y financieros”, admitió el ministro de Salud, Alexandre Padilha.

Aun así, defendió los avances y aseguró que solo en 2026 el sistema será implementado en 54 municipios brasileños, para alcanzar 70 a finales de año.

Moreira explicó que la técnica tarda alrededor de dos años en mostrar resultados y aclaró que no se trata de una fórmula “mágica”, sino de una estrategia “complementaria” a otras herramientas, como la vacunación.

Los “wolbitos” desarrollados por Moreira descienden de mosquitos Aedes aegypti inoculados con Wolbachia hace casi dos décadas en Australia, donde el científico realizó su posdoctorado en entomología.

El equipo del que formaba parte descubrió en 2008 que esta bacteria, común en otros insectos, bloquea virus como el dengue, el zika y el chikunguña.

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