Repetición Jelou
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El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, advirtió el jueves a los aliados de Rusia que no asistan al desfile del 9 de mayo por la victoria en la Segunda Guerra Mundial, después de que Moscú redoblara su amenaza de atacar Kiev ese día.
Moscú declaró unilateralmente un alto el fuego en su guerra contra Ucrania el 8 y 9 de mayo, pero llamó a la población y a los diplomáticos a abandonar Kiev para evitar posibles bombardeos rusos si Ucrania llegara a perturbar las celebraciones.
Zelenski dijo en su discurso vespertino haber recibido "mensajes de algunos Estados cercanos a Rusia, que afirman que sus representantes tienen previsto estar en Moscú".
"No se lo recomendamos", declaró.
Ucrania había propuesto su propia tregua a partir del 6 de mayo y criticó el cese de hostilidades anunciado por Rusia como una estrategia para proteger el desfile, un motivo de exaltación patriótica para el presidente ruso Vladimir Putin.
Zelenski dijo que Moscú quiere que Ucrania "les permita celebrar el desfile, para que puedan salir a la plaza de forma segura por una hora, una vez al año, y después seguir matando".
Minutos antes del discurso de Zelenski, el Ministerio de Defensa ruso recordó a la población civil de Kiev y al personal de las misiones diplomáticas "la necesidad de abandonar la ciudad a tiempo".
Durante la tregua, el ministerio de Defensa ruso afirmó que detendría "completamente" los disparos a lo largo de la línea del frente y cesaría los ataques de largo alcance contra infraestructuras militares.
Si Ucrania no hacía lo mismo, Moscú respondería "en consecuencia", señaló.
Rusia celebra anualmente el Día de la Victoria con un gran desfile militar en la Plaza Roja. Putin convirtió el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial en un eje central del relato de sus 25 años en el poder y la ha invocado para justificar su invasión de Ucrania de febrero de 2022.
En las últimas semanas, Kiev, que ha ampliado sus capacidades con drones, ha intensificado los ataques contra Moscú y en el interior de Rusia, alcanzando objetivos a cientos de kilómetros de Ucrania.
Los ataques han generado inquietud en Rusia ante el desfile, que por primera vez en casi 20 años no incluirá material militar.
El número de invitados extranjeros también se redujo: solo asistirán los dirigentes de Bielorrusia, Malasia y Laos, además de los líderes de dos repúblicas separatistas georgianas respaldadas por Rusia y no reconocidas por la ONU, según el Kremlin.
Las conversaciones mediadas por Estados Unidos para poner fin al peor conflicto de Europa desde 1945, han avanzado poco y han quedado relegadas a un segundo plano por la guerra en Oriente Medio.
No obstante, el jueves debe comenzar en Miami, Florida, un nuevo diálogo entre negociadores ucranianos y estadounidenses.
Estos intercambios pretenden lograr avances en "la liberación de los prisioneros" ucranianos detenidos en Rusia y favorecer "la reactivación del proceso diplomático", según Zelenski, que ha enviado a Estados Unidos a su negociador principal, Rustem Umerov.
Umerov se encontró por última vez con el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y con el yerno del presidente estadounidense Donald Trump, Jared Kushner, en Florida, entre el 21 y el 22 de marzo.
Desde que regresó al cargo a principios del año pasado, Trump ha presionado a Moscú y a Kiev para que negocien.
Rusia y Ucrania siguen enfrentadas sobre la cuestión clave del territorio.
Ucrania ha propuesto congelar el conflicto a lo largo de las actuales líneas del frente. Pero Rusia ha rechazado esta propuesta, señalando que quiere la totalidad de la región de Donetsk, a pesar de que una parte está bajo control de Ucrania, una exigencia que Kiev considera inaceptable.