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Iglesia de la Merced: el archivo vivo que resguarda la historia e identidad de Panamá

En el contexto de la Semana Santa, este espacio, algo más que un archivo eclesiástico, adquiere una dimensión especial. Una experiencia que conecta con la construcción de la identidad nacional. Allí reposan los registros de nacimiento de Tomás Herrera, matrimonio y defunción de Manuel Amador Guerrero y artículos que datan del siglo XVI.

Iglesia de la Merced en el Casco Antigo, guardiana de la historia. / TVN Noticias

Ciudad de Panamá, Panamá/En el corazón del Casco Antiguo, entre calles que cuentan el pasado y balcones coloniales, se levanta la iglesia Nuestra Señora de la Merced, un templo que no solo ha resistido el paso del tiempo, sino que encarna una de las historias más singulares de la identidad panameña.

Sobrevivió a la destrucción de Panamá Viejo y fue reconstruida piedra a piedra en una nueva ciudad.

Durante la invasión del pirata Henry Morgan en 1671, cuando la antigua capital fue reducida a cenizas, la estructura de la iglesia Nuestra Señora de la Merced logró mantenerse en pie, pero esto fue debido a que el entonces convento fue utilizado como cuartel por el propio Morgan, lo que evitó su destrucción total.

Esa circunstancia marcaría su destino: sus muros, especialmente su emblemática fachada, serían trasladados posteriormente al nuevo asentamiento, dando origen a la iglesia que hoy se conserva.

El convento de la Merced fue de los últimos en abandonar la ciudad porque sus estructuras estaban en perfectas condiciones”, así nos cuenta Fray Javier Mañas, párroco de esta iglesia y vinculado a ella desde hace más de 25 años.

Y también fuimos los últimos en llegar, —a lo que hoy conocemos como el Casco Antiguo— porque incluso los materiales que teníamos fueron donados para construir las murallas de defensa de la nueva ciudad”.

Un archivo que cuenta la historia del país

Más allá de su valor arquitectónico, La Merced guarda un tesoro menos visible, pero quizás más revelador: un archivo documental que data desde 1742 y que sigue creciendo hasta la actualidad.

Estos registros —nacimientos, bautismos, matrimonios y defunciones— no solo reflejan la vida religiosa, sino que durante siglos tuvieron carácter legal, en ausencia de un registro civil formal.

Inicia en 1742 y tenemos evidentemente que hubo un incendio previo que arrasó la ciudad. En la ciudad de Panamá, el más antiguo y completo lo tenemos nosotros… La Merced era el sagrario de la Catedral”, destacó Fray Javier Mañas.

Estos archivos siguen siendo documentos vivos”, indicó Fray Mañas. “Hoy en día todavía se emiten certificaciones con validez jurídica, especialmente para procesos de nacionalidad o genealogía”.

Antes de la existencia de una oficina de registro civil formal, desde la época colonial, la responsabilidad de inscribir las estadísticas vitales de los panameños correspondía exclusivamente a la Iglesia católica, en cumplimiento de los mandatos del Concilio de Trento —desarrollado entre 1545 y 1563, en Italia— bajo el papado de Pío IV.

La colección supera los 140 volúmenes, restaurados en un proceso internacional que tomó varios años.

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El deterioro causado por la humedad tropical y la corrosión de las tintas obligó a trasladarlos hasta el monasterio cisterciense de Santa Lucía en Zaragoza, España, donde fueron recuperados entre 2013 y 2016.

Ese esfuerzo dio origen al actual Museo de la Merced, concebido no solo como un espacio de exhibición, sino como un sistema de preservación con condiciones controladas.

Actas que revelan nombres clave de la historia

Dentro de estos archivos reposan documentos que conectan directamente con figuras fundamentales de la historia panameña.

Tenemos el acta de nacimiento de Tomás Herrera, así como registros de matrimonio y defunción de Manuel Amador Guerrero y otros personajes relevantes”, detalló el sacerdote.

Registro original que custodia el Museo de la Iglesia de La Merced sobre las defunciones del primer presidente de la República, Manuel Amador Guerrero y José Agustín Arango, quien lideró la Junta Provisional de Gobierno en 1903. / TVN

Pero no son los únicos hallazgos. Entre los documentos también figura el registro de defunción del arquitecto Nicolás Rodríguez, vinculado al diseño de la Catedral Basílica Santa María La Antigua, en la época virreinal, así como escritos históricos sobre episodios clave del país.

Uno de los más llamativos es un facsímil de la Constitución de 1904, una de las 100 copias conmemorativas impresas a los 25 años de vida republicana, firmadas por los constituyentes, los próceres de la patria —aquella Constitución era una réplica de la colombiana—.

También destacan relatos como la crónica de la invasión de 1989, escrita en tiempo real por religiosos que fueron testigos directos en El Chorrillo.

Cada documento es una puerta a otra época. Te permite entender cómo se vivía, cuáles eran las circunstancias y cómo se fue construyendo lo que hoy somos”, afirma Mañas.

Impresión de la primera Constitución de la República del 15 de febrero de 1904. / TVN

La iglesia de “las dos ciudades”

La Merced es conocida también como la iglesia de “las dos ciudades”. Su historia conecta directamente con el traslado de la capital tras la destrucción de Panamá Viejo.

Fundada en el siglo XVI, la orden mercedaria llegó al istmo en 1522. Décadas después, tras el ataque de Morgan, inició el proceso de traslado hacia el nuevo emplazamiento amurallado, en lo que hoy es San Felipe.

Ese proceso no fue inmediato. El temor a nuevos ataques llevó incluso a que los religiosos cedieran sus propios materiales de construcción para reforzar las defensas de la ciudad.

El miedo a otra invasión hizo que priorizáramos la muralla antes que nuestro propio convento”, relata el párroco. “Por eso la construcción tomó más tiempo”.

Fe, memoria e identidad en Semana Santa

En el contexto de la Semana Santa, este espacio adquiere una dimensión especial. No se trata solo de un recorrido histórico, sino de una experiencia que conecta la fe con la construcción de la identidad nacional.

Consultamos con el Tribunal Electoral sobre el valor histórico y además legal de los documentos que resguarda La Merced y nos confirmaron que, en 2008, se inició un proceso para rescatar, digitalizar e indexar los registros demográficos históricos contenidos en los libros parroquiales católicos de los siglos XVIII al XX para integrarlos formalmente al Registro Civil.

Los registros de la iglesia La Merced, que datan de 1740, fueron un componente central del "Proyecto de Integración de Registros Demográficos Históricos al Registro Civil Panameño".

El museo es una forma de entender quiénes somos.Sin esa historia, hay eslabones que se pierden y se hace más difícil comprender el presente”, agregó Mañas.

Hoy, la Iglesia de La Merced no solo se mantiene como un símbolo religioso, sino como un guardián de la memoria panameña: un lugar donde el pasado no está archivado, sino vivo, latiendo en cada página, en cada piedra y en cada historia que aún queda por descubrir.

Donaciones que fortalecen la memoria histórica

La colección también ha crecido gracias a donaciones privadas: objetos, documentos y obras que ciudadanos han decidido confiar a la Iglesia ante la certeza de su conservación. “Las personas han encontrado aquí un lugar seguro para resguardar parte de su historia”, explica el párroco.

También hay otros documentos muy interesantes, como es la batalla del puente de Calidonia —julio de 1900—, escrito por Camilo Quelquejeu Araúz. Y así nos vamos adentrando y vamos encontrando una cantidad sin fin de documentos. Por ejemplo, la carta del Istmo”, contó Fray Mañas.

Entre estos artículos de gran valor se exhibe un misal romano —impreso en Venecia en 1580­— que contiene la liturgia oficial católica decretada en 1570 y que se mantuvo vigente hasta 1970.

Un copón artesanal de bronce, el más antiguo de la colección mercedaria, que se utilizaba para la reserva del Santísimo en el Sagrario. También, un escudo colonial de piedra encontrado en la sacristía de La Merced en el siglo pasado y que ha sido identificado como el escudo original de la primera iglesia mercedaria en Panamá la Vieja, en el que se lee “Este convento construyose y…”.

Escudo de la Orden de la Merced que perteneció a la estrucura original del convento en Panamá Viejo / TVN

Y como parte de nuestra historia, igualmente reposa un reclinatorio que perteneció al fallecido Manuel Antonio Noriega, quien fuera comandante en jefe de las Fuerzas de Defensa, y dirigió de facto el país desde 1983 hasta la invasión de Estados Unidos a Panamá el 20 de diciembre de 1989.

El reclinatorio, así como un sagrario y otros objetos de culto, fueron rescatados por el fray Javier Arteta, párroco de la iglesia de Fátima en El Chorrillo, de la capilla de la comandancia militar para protegerlos del fuego y el saqueo que se produjo tras la invasión.

Reclinatorio que perteneció a Manuel Antonio Noriega, rescatado de la capilla del Cuartel Central en 1989. / TVN

Este conjunto convierte al museo en algo más que un archivo eclesiástico: es un repositorio híbrido donde conviven documentos legales, memoria colectiva y piezas simbólicas que ayudan a reconstruir la historia panameña desde múltiples miradas.

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