¡Tanto va el cántaro a la fuente...!

¿Será que la muerte de Rosita cambiará mi vida en El Edén?

¡Tanto va el cántaro a la fuente...!
¡Por fin pude decirle a Tomás y a Milagros quien soy yo en realidad!
09 de mayo 2016 - 18:08

A quién lo reciba...

Las horas en Santa Marta pasan rápido, en un abrir y cerrar de ojos se mezcla el día y la noche con aires de opresión y miedo.

Muero de ganas de llevarme lejos a los mios, Rosita murió y ese fue el inicio de mucha impotencia y tristeza.

El Edén es cómodo y me tratan como una reina, pero cambiaría cada capricho que Nicolás me complace, por una sonrisa amplia de mi padre Tomás, o por una caricia de Miguel sin miedos a ser vistos y escuchar algún escándalo.

No sé hasta cuando aguantaré esta situación, trato de ser fuerte, pero hay muchas veces que pienso que explotaré y contaré toda la verdad… ¡Mi verdad!

Por otra parte, no sé que hacer, Miguel y yo nos inventamos una manera de poder escaparnos lejos junto a mi familia. La sola idea de pensar que Nicolás y yo nos casaremos, me aterra y el que no para de hablar de tener muchos hijos, poner propiedades a mi nombre y de regalarme costosas joyas.

Sufro solo al ver como Miguel tiene que escuchar y tragarse todas sus palabras.

Al final tendré que encontrar una solución, si es que la tiene…

Pronto os escribiré más.

Victoria, hija de Lorenza y Tomás.

Santa Marta, 1843.

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