Cuando los Ángeles Caen
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Ciudad de Panamá, Panamá/Hay tragedias que paralizan, pero hay otras que se convierten en la chispa impulsora de una misión transformadora. El dolor de perder a un ser querido de manera repentina en un accidente de tránsito es devastador; sin embargo, para Lianna Licona, ese momento no significó una encrucijada hacia la apatía o la depresión encerrada en cuatro paredes. Ante la lamentable partida de su hermana Mónica, el destino le presentó una causa: encauzar el luto en una labor con propósito que salvara vidas en las calles de Panamá.
La Fundación Mónica Licona no surgió como un plan premeditado ni como un proyecto corporativo de escritorio. En palabras de su propia fundadora, el origen de la organización ocurrió de una manera casi orgánica e insospechada: en lugar de recibir arreglos florales y condolencias tradicionales durante los días del luto, la familia comenzó a recibir las primeras aportaciones de capital destinadas a crear algo duradero.
Con esos fondos iniciales y la determinación de honrar la vida de Mónica, Lianna decidió salir a las calles a realizar actividades de concientización con un dinamismo incansable. Aquel duelo transformado en acción dio paso a una estructura solidaria que hoy es faro de la movilidad segura en la nación.
Uno de los hitos más emblemáticos y que mejor representa el trabajo ininterrumpido de la fundación ha sido la implementación de su proyecto estrella: la BiciEscuela. Desde su consolidación con alianzas clave a partir de 2018 como Fundación MAPFRE, esta iniciativa ha superado momentos críticos de la historia reciente, incluyendo la pandemia de COVID-19 y diversas crisis económicas.
Durante más de ocho años de labor constante, más de 15,000 a 20,000 niños han aprendido a manejar bicicleta de forma segura, sana y sostenible. La BiciEscuela no solo enseña a mantener el equilibrio sobre dos ruedas, sino que siembra en las nuevas generaciones la semilla de la educación vial, enseñando normas de respeto, convivencia e inclusión en las calles desde la infancia.
Pese a los triunfos alcanzados por la fundación, los desafíos no cesan. Aunque las inclemencias del clima tropical en Panamá complican a menudo la logística de las actividades al aire libre, el obstáculo más complejo sigue siendo la falta de una política pública integral de educación vial. Liana recalca que la prevención no puede recaer únicamente en el esfuerzo de la sociedad civil. Se necesita con urgencia un compromiso decisivo por parte del Estado para implementar campañas masivas y cambios profundos en las normativas del tránsito que frenen el alarmante aumento de víctimas en las vías.
El mensaje central de Liana Licona trasciende cualquier esfuerzo individual: cuidar la vida en las calles es un compromiso bidireccional. La fundación no educa solo a ciclistas; capacita a conductores y peatones para convivir pacíficamente en el espacio público. Acciones cotidianas como no utilizar el teléfono celular mientras se conduce, respetar los límites de velocidad, acatar las luces rojas del semáforo y mantener la cortesía al volante son decisiones que salvan vidas día a día.
Hoy, la nominación de Liana Licona en Héroes por Panamá 2026 es un reconocimiento a una resiliencia impecable que demuestra cómo la memoria de un ser querido puede convertirse en una luz protectora para toda una nación.