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Panamá/El primer gran escándalo del Mundial 2026 estalló este domingo, en pleno desarrollo de los octavos de final. La FIFA anunció la suspensión de la sanción disciplinaria que pesaba sobre el delantero de Estados Unidos, Folarin Balogun, permitiéndole así estar disponible para el crucial partido de este lunes ante Bélgica, programado para las 7:00 p.m. de Panamá en el Aleph Arena de Seattle.
Nacido en Nueva York el 3 de julio de 2001, hijo de padres nigerianos, Balogun se crió en Londres y representó a las categorías juveniles de Inglaterra antes de decidirse por la selección absoluta de Estados Unidos en 2023. Actualmente milita en el AS Mónaco de la Ligue 1 francesa, club al que llegó procedente del Arsenal por 30 millones de euros, con contrato hasta 2028 y un valor de mercado estimado en 40 millones de euros.
Con la camiseta de la selección estadounidense, Balogun se ha convertido en la gran revelación del torneo, liderando la tabla de goleadores del equipo con tres goles, incluidos dos en el debut ante Paraguay. Su presencia será clave para las aspiraciones de Mauricio Pochettino y su equipo, que buscarán avanzar a cuartos de final ante un exigente rival belga.
La polémica se originó el pasado 1 de julio, durante la victoria de Estados Unidos 2-0 sobre Bosnia y Herzegovina por los dieciseisavos de final. En el minuto 64, el árbitro brasileño Raphael Claus mostró tarjeta roja directa a Balogun, ratificada por el VAR, tras una acción en la que el delantero pisó la pierna del defensor bosnio Tarik Muharemović en disputa de un balón. La expulsión dejaba al máximo goleador del combinado estadounidense, con tres tantos en el torneo, fuera del choque decisivo frente a los belgas.
Sin embargo, el reporte del Comité Disciplinario de la FIFA dio un giro inesperado: aunque confirmó inicialmente el partido de sanción, precisó que el castigo quedaría "en suspenso durante un período de prueba de un año", en aplicación del artículo 27 del Código Disciplinario del organismo, habilitando así a Balogun para jugar ante Bélgica.
La decisión cobró una dimensión mayor cuando trascendió que el presidente Donald Trump había llamado personalmente a Gianni Infantino para solicitar una revisión del caso. El propio mandatario reconoció la gestión ante la prensa, señalando que simplemente pidió una revisión porque no consideraba que la acción mereciera expulsión. Tras conocerse el fallo, Trump celebró en su red social Truth Social: "¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!".
La reacción no tardó en llegar desde Europa. La UEFA salió a cuestionar duramente la medida, señalando que la FIFA "cruzó una línea roja" al no hacer cumplir la suspensión obligatoria, en momentos en que el organismo enfrenta fuertes presiones desde la Casa Blanca. Distintos medios internacionales, entre ellos The New York Times, El País y las agencias AP y AFP, confirmaron la comunicación entre ambos dirigentes.
El antecedente más cercano a una situación similar en un Mundial en pleno desarrollo se remonta a Chile 1962, cuando la FIFA levantó la suspensión al brasileño Garrincha para permitirle jugar la final del torneo.