El Chavo Del 8
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Estados Unidos/Francia y Marruecos vuelven a cruzar sus caminos en una Copa del Mundo. Casi cuatro años después de la semifinal de Catar 2022, que terminó con victoria francesa (2-0), ambas selecciones se enfrentan este jueves en Boston por un puesto entre las cuatro mejores del Mundial 2026. El vencedor se medirá en semifinales al ganador del duelo entre España y Bélgica.
Los de Didier Deschamps llegan con paso firme. Tras completar una impecable fase de grupos, eliminaron con solvencia a Suecia (3-0) en dieciseisavos y superaron a Paraguay (1-0) en octavos gracias a un tanto de Kylian Mbappé, que vuelve a liderar el ataque de una selección francesa que combina talento ofensivo, experiencia y una gran solidez defensiva.
Enfrente estará una Marruecos que continúa escribiendo páginas históricas. Después de sorprender al eliminar a Países Bajos en la tanda de penaltis, el conjunto dirigido por Mohamed Ouahbi dio un golpe de autoridad al derrotar con claridad a Canadá (3-0) para alcanzar los cuartos de final. La selección africana mantiene la identidad que la llevó al éxito en los últimos grandes torneos: orden defensivo, intensidad y velocidad para castigar los espacios.
La principal preocupación para Marruecos será la ausencia del atacante Ismael Saibari, lesionado en los isquiotibiales durante el encuentro ante Canadá. El seleccionador marroquí confirmó su baja, aunque aseguró que el equipo no cambiará su planteamiento y que afronta el choque convencido de que puede competir de tú a tú con Francia.
Uno de los grandes focos estará en el duelo entre Kylian Mbappé y Achraf Hakimi, compañeros durante años en el Paris Saint-Germain y dos de los futbolistas más determinantes del campeonato. También será clave la batalla en el centro del campo, donde Francia buscará imponer su mayor calidad técnica frente a la capacidad de trabajo y transición de Marruecos.
Sobre el papel, Francia parte como favorita por profundidad de plantilla y experiencia en este tipo de eliminatorias. Sin embargo, Marruecos ya ha demostrado que sabe competir contra las grandes potencias y llega con la ambición intacta de seguir haciendo historia. Todo apunta a un partido de máxima exigencia, con pocos espacios y en el que los detalles pueden marcar la diferencia.