Sueños Robados
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Panamá/El duelo entre el Girona y el Real Madrid, correspondiente a la jornada 14 de LaLiga, terminó con un empate 1-1 que mantiene al campeonato español al rojo vivo y deja a los merengues en la segunda posición, apenas un punto por detrás del líder Barcelona.
Este resultado no solo altera la parte alta de la tabla, sino que confirma que el Girona sigue siendo un rival incómodo, capaz de competir contra los equipos más poderosos del fútbol español.
El encuentro arrancó con un Girona decidido y valiente, haciendo valer su condición de local. El equipo catalán presionó desde el primer minuto, aprovechando la intensidad y dinamismo de su mediocampo.
La recompensa llegó justo antes del descanso, cuando el marroquí Azzedine Ounahi apareció en el área para marcar el 1-0 al minuto 45, luego de una jugada bien elaborada que sorprendió por completo a la defensa del Real Madrid. El gol cayó como un balde de agua fría para el equipo dirigido por Xabi Alonso, que no encontró fluidez en los primeros 45 minutos.
El Real Madrid, obligado a reaccionar, salió con otra actitud en la segunda parte. Recuperó la posesión, aumentó la presión ofensiva y comenzó a generar aproximaciones peligrosas. El punto de inflexión llegó al minuto 67, cuando Kylian Mbappé transformó un penalti con categoría para poner el 1-1, devolviendo la calma al conjunto blanco y encendiendo un cierre vibrante en Montilivi. Desde ese momento, el Madrid controló el ritmo, pero el Girona resistió con orden defensivo.
Los números del partido reflejan la superioridad ofensiva del Real Madrid, pero también la eficiencia táctica del Girona. Los merengues registraron 25 tiros, por solo 10 del cuadro catalán. En posesión, el Madrid dominó con 60%, frente al 40% de su rival, mostrando un control claro del balón. Además, acumularon 2.62 en goles esperados (xG), muy por encima del 1.13 generado por el Girona, dato que evidencia la cantidad de ocasiones generadas por los dirigidos por Xabi Alonso.
En el apartado de pases, el Real Madrid completó 91% de efectividad, con 555 pases precisos, mientras que el Girona alcanzó 84%, con 359 entregas correctas. El Madrid también tuvo mayor presencia ofensiva con 51 toques en el área rival, frente a los 16 del Girona, demostrando su intención de ir por la victoria hasta el final del encuentro.
Defensivamente, el Girona destacó con 35 despejes, una cifra que muestra lo mucho que tuvo que resistir ante el ataque blanco. El Real Madrid, por su parte, cometió 13 faltas y ganó 43 duelos, aunque sin lograr convertir ninguna llegada en la anotación que habría significado tres puntos vitales en la pelea por el liderato.
El empate deja a los merengues obligados a no fallar en las próximas fechas si quieren recuperar la cima de LaLiga, mientras que el Barcelona se mantiene como líder después de 14 jornadas. El Girona, una vez más, demuestra que su proyecto deportivo sigue firme, competitivo y capaz de complicar a cualquiera.