Carta de Despedida
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Ciudad de Panamá, Panamá/Cuando la ciudad apaga sus luces y la mayoría se entrega al descanso, Panamá parece detenerse. El último tren del día parte con la puntualidad de siempre. Para millones de usuarios, ahí termina la jornada. Pero para otros, apenas comienza.
Un equipo de técnicos, operadores e ingenieros entra en acción contra el reloj para garantizar que, al amanecer, todo funcione como si nada hubiera pasado. Esta es la historia del turno invisible del Metro de Panamá.
A las 11:51 de la noche, se desenergizan las líneas del sistema para iniciar los trabajos de mantenimiento. Desde ese momento, comienza una carrera contrarreloj que moviliza a cerca de 300 personas.
El Centro de Control de Operaciones es el cerebro del sistema. Desde allí se autoriza cada movimiento, cada maniobra y cada intervención técnica. Nada es improvisado: todo está planificado con días de anticipación.
Luis Carlos Díaz, director de Operaciones de Mantenimiento del Metro de Panamá, explica el protocolo de seguridad:
“Una vez realizada la desconexión de la catenaria, los contratistas colocan un sistema de bloqueo y etiquetado que garantiza la seguridad eléctrica y evita accidentes”.
En los patios y talleres de la Línea 1, un tren llega para mantenimiento. Allí se realiza el reperfilado de ruedas, un proceso comparable al balance y alineamiento de un vehículo.
Cada rueda es intervenida cuando alcanza aproximadamente 80,000 kilómetros de recorrido, un ciclo que se cumple cada siete meses.
“Buscamos extender la vida útil de la rueda, porque están en constante contacto con el riel y eso genera desgaste”, explica Mario Abadía, jefe de Mantenimiento e Infraestructura.
A la 1:00 a. m., la estación 5 de Mayo está completamente vacía. Sin pasajeros. Sin ruido. Sin movimiento visible.
Pero bajo la superficie, el sistema sigue en funcionamiento.
El Metro cuenta con más de 300 escaleras eléctricas y 200 ascensores, todos sometidos a revisiones periódicas, limpieza y mantenimiento técnico.
“Realizamos inspecciones diarias y rutinas programadas mensuales”, detalla Gilberto Armuelles, especialista en mantenimiento electromecánico.
El Metro de Panamá, inaugurado en 2014, abre por primera vez sus túneles a un medio de comunicación para documentar estos trabajos nocturnos.
En esta jornada se realiza la estabilización de la losa de vía. Cada tren completamente lleno puede pesar hasta 220 toneladas, el equivalente a unos 100 pick-ups.
Para soportar esta carga, se inyecta resina en la base de concreto que sostiene el sistema.
En la estación El Crisol, Línea 2, son casi las 2:00 a. m. Aquí se realiza mantenimiento en los sistemas de cambio de vía.
El sistema cuenta con 42 puntos de desvío, cada uno con mantenimiento preventivo cada seis meses.
“Si alguno presenta fallas durante la operación, se activa lo que llamamos una condición de discordancia”, explica Erick Quintero, jefe de mantenimiento de vía férrea y catenaria.
En los talleres de la Línea 2, el trabajo continúa sobre los trenes. Una pieza clave entra en revisión: el frotador del pantógrafo, encargado de captar la energía desde la catenaria.
Cada tren recorre en promedio 540 kilómetros diarios, por lo que este componente se reemplaza cada cuatro meses.
A pocos metros, otro equipo limpia completamente los vagones: pisos, ventanas y asientos. Todo debe estar listo antes del amanecer.
El sistema, además, requiere cerca de 7,800 megavatios para operar, equivalente al consumo de unas 26,000 viviendas.
A las 4:00 de la madrugada se restablece la energía en las vías. Poco después, el Centro de Control vuelve a llenarse de movimiento.
Operadores, técnicos y personal de seguridad retoman sus puestos. Entre saludos y rutina, el sistema se prepara para reiniciar operaciones.
En el llamado “tren taxi”, el personal es distribuido a las estaciones para activar escaleras, ascensores y torniquetes.
A las 5:00 en punto, las puertas del Metro se abren nuevamente.
Fuera, la ciudad despierta y miles de usuarios inician su jornada. Dentro, queda la huella de una noche de trabajo invisible, donde cientos de personas hicieron posible que todo funcione… como si nada hubiera pasado.
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