Carta de Despedida
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Veracruz, Panamá Oeste/Desde la ciudad de Panamá, cruzando el puente de Las Américas, en unos 15 minutos se llega a Veracruz, en el distrito de Panamá Oeste. Son aproximadamente dos kilómetros de playa que reciben a los visitantes como la primera imagen de esta zona del litoral Pacífico.
Se trata de un punto con alto potencial turístico, considerado por muchos como una puerta de entrada al desarrollo costero. Sin embargo, detrás de esa fachada, los residentes describen una realidad marcada por carencias en infraestructura y servicios básicos.
“Veracruz vive frente al mar… pero aún de espaldas al desarrollo”, es una frase que resume el sentir de la comunidad.
Uno de los principales reclamos es el estado de las calles y la falta de servicios urbanos. Un residente lo resumió así: “Veracruz no está preparado con infraestructura, no hay aceras, no hay luminarias, las calles están destruidas”.
A ello se suma una problemática persistente: el acceso al agua potable. Según los moradores, hay sectores que han pasado meses sin suministro regular.
“Más de cinco meses sin agua en las partes altas... tenemos que estar pagándoles agua a carros”, denunció otro residente.
Actualmente, la comunidad sigue a la espera de soluciones estructurales, entre ellas la puesta en marcha de la planta potabilizadora de Howard, proyecto que se prevé beneficie a cerca de 300 mil personas en Panamá Oeste, incluyendo a los residentes de Veracruz.
Pero el agua no es el único desafío. Con una población estimada en casi 25 mil habitantes, el corregimiento cuenta con una sola vía principal de acceso y salida, lo que genera cuellos de botella en la movilidad diaria.
El urbanista Álvaro Uribe explicó que esta situación responde a decisiones históricas de planificación urbana: “Veracruz ha quedado como un enclave allá metido en una situación alejada de todo, porque estaba al otro lado del límite de la antigua zona, entonces nunca tuvo conexiones por Panamá Oeste, todas las conexiones eran por Howard”.
Uribe también recordó proyectos inconclusos de integración vial: “Veracruz estuvo en una época, por la cercanía, vinculada a los planes de incorporación del territorio de la antigua zona; el más importante fue el plan Panamá, que hizo el IVU [Instituto de Vivienda y Urbanismo] en 1968 y donde planteaba una Vía Costanera que nunca se construyó”.
Esa dependencia de una sola ruta quedó en evidencia recientemente, cuando un incidente bajo el puente de las Américas afectó la movilidad hacia la capital. El pasado 6 de abril, la explosión de tres vehículos de combustible complicó el tránsito, convirtiendo el trayecto habitual de minutos en horas para los residentes que intentaban regresar a sus hogares.
Como alternativa, desde hace casi una década se plantea la construcción de la Vía Costanera que conectaría Veracruz con Vacamonte. Sin embargo, el proyecto continúa inconcluso, a pocos metros de su conexión final.
Los residentes expresan preocupación de que una mayor conectividad pueda incrementar el tráfico en calles que ya consideran insuficientes para la movilidad actual, donde incluso caminar representa un reto.
A estos problemas se suma la percepción de inseguridad. Los moradores aseguran que la violencia ha ido en aumento en la zona.
“Las calles hay que ampliarlas definitivamente”, dijo un residente, mientras que otra moradora señaló: “Veracruz está viviendo una violencia, donde todos los días es bala”.
En la zona de playa, uno de los principales atractivos del área, los comerciantes reportan fluctuaciones en la actividad económica. Aunque los fines de semana el lugar recibe visitantes, durante la semana la afluencia cae significativamente.
Xavier Rodríguez, administrador de un restaurante, explicó que “en la semana está vacío y los márgenes han caído totalmente”.
Este equipo intentó obtener la versión de las autoridades locales, sin recibir respuesta.
Veracruz concentra playa, ubicación estratégica y potencial turístico, pero sus habitantes insisten en que el desarrollo aún no llega. Mientras tanto, la comunidad sigue esperando que las promesas se concreten y que el progreso, como el mar, también alcance la orilla.
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