Contenido Exclusivo: Habitantes en el olvido
Especialistas advierten que muchos habitantes de calle enfrentan trastornos mentales, cuadros severos de depresión y problemas de adicción que, sin tratamiento ni acompañamiento, terminan empujándolos a una vida de exclusión.
Ciudad de Panamá, Panamá/En Panamá, cada vez es más común ver personas viviendo en aceras, estructuras abandonadas, parques o bajo puentes. Aunque muchas veces se asocia esta realidad únicamente con las drogas o la delincuencia, detrás de cada historia hay factores más complejos: problemas de salud mental, abandono familiar, desempleo y adicciones.
Un recorrido por sectores como Calidonia y Curundú deja en evidencia una problemática que sigue creciendo. Entre cartones, bolsas con pocas pertenencias y refugios improvisados sobreviven hombres y mujeres marcados por el dolor, la soledad y la exclusión social.
Durante este recorrido conocimos a Colón, una mujer que terminó viviendo en las calles luego de atravesar una profunda depresión. Su historia está llena de caídas, pero también de intentos constantes por recuperar su vida.
También encontramos casos como el de una mujer que decidió permanecer junto a su pareja en condición de calle. Según contó fuera de cámaras, él creció en ese entorno, criado por una madre que también era habitante de calle. Hoy ambos enfrentan juntos una realidad marcada por la precariedad y la incertidumbre.
En otro punto de la ciudad estaba Maicol, entre basura y materiales reciclables. Con la voz entrecortada, relató que, tras salir de prisión, no encontró empleo ni apoyo, y que la calle fue el único lugar que le abrió espacio.
Aunque Panamá no cuenta con un censo oficial de habitantes de calle, cifras de la Alcaldía de Panamá indican que desde 2024 a la fecha se han identificado alrededor de 1,059 personas viviendo en esta condición en la capital.
Entre las zonas con mayor presencia de habitantes de calle destacan:
- Calidonia
- Avenida Nacional
- 5 de Mayo
- Cabo Verde
- Pedregal
- Tocumen Centro
En Pedregal, por ejemplo, es posible observar pequeñas estructuras improvisadas levantadas en lotes baldíos, convertidos en refugio para quienes no tienen otro lugar donde vivir.
Especialistas advierten que muchos habitantes de calle enfrentan trastornos mentales, cuadros severos de depresión y problemas de adicción que, sin tratamiento ni acompañamiento, terminan empujándolos a una vida de exclusión.
La situación también preocupa a residentes y comerciantes de las zonas afectadas, quienes aseguran convivir diariamente con las consecuencias sociales y de seguridad derivadas de esta problemática.
Sin embargo, expertos coinciden en que el problema no se resuelve únicamente con operativos o desalojos. Muchos de quienes viven en las calles necesitan atención médica, apoyo psicológico y oportunidades reales de reinserción social.
La Policía Nacional asegura haber reforzado operativos contra el microtráfico en áreas identificadas como puntos críticos, con el objetivo de evitar que más personas caigan en el consumo de drogas.
Mientras tanto, la Alcaldía de Panamá trabaja en la creación del primer centro de tratamiento para habitantes de calle, un proyecto que busca ofrecer atención médica, terapias, capacitación y apoyo para la reinserción social, con respaldo de la Presidencia, el Ministerio de Salud y el Mides.
El albergue municipal, ubicado en Las Garzas, tendrá capacidad para atender a unas 250 personas. Aunque el proyecto debía entregarse en diciembre de 2025, actualmente continúa en fase de equipamiento y podría iniciar operaciones próximamente con una capacidad reducida.
A pesar de esto, fundaciones, iglesias y centros de apoyo continúan trabajando para rescatar a quienes aún desean salir de esta situación.
No todas las historias terminan en la calle. Algunos han logrado rehabilitarse, conseguir empleo y reconstruir sus vidas paso a paso.
Durante este trabajo conocimos a Edwin y Francisco, dos hombres que hoy representan ejemplos de recuperación. Ambos aseguran que salir de las drogas y de la calle ha sido un proceso difícil, pero posible gracias al apoyo recibido y a su decisión de cambiar.
Edwin Vega, otro de los que logró salir del consumo de drogas, contó que cayó en el consumo desde muy joven y que actualmente lucha cada día para no recaer; ahora pide el perdón de su hija.
Sus testimonios reflejan que, para muchas personas, recibir una segunda oportunidad puede marcar la diferencia entre permanecer en las calles o volver a empezar.
El aumento de habitantes de calle en Panamá plantea un importante reto social para el país. Más allá de las cifras y los operativos, especialistas insisten en la necesidad de entender que detrás de cada persona en situación de calle existe una historia humana que muchas veces requiere más apoyo que señalamientos.