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Un año después de la masacre de Espinar, una madre llora y pide justicia por sus dos hijas

Masacre de Espinar

Se espera que el próximo martes 20 de julio, un juez establezca, el día la hora y el lugar para la audiencia oral, en donde los defensores abogarán por los señalados y los querellantes y la fiscalía, por los derechos de las víctimas.

Declaran legales actuaciones del MP en investigaciones por masacre de Espinar. Foto/Archivo
Área donde se dio la masacre de Espinar. Foto/Archivo

“Yo las dejé dormidas y nunca más tuve la oportunidad de ver sus caritas otra vez…nunca más ni siquiera cuando las sepulté”,“Yo las dejé dormidas y nunca más tuve la oportunidad de ver sus caritas otra vez…nunca más ni siquiera cuando las sepulté” recuerda entre sollozos Betzaida Daley, madre de Azucena y Yulissa Martínez Daley.

Ellas, dos hermanas que, al igual que otros cinco jóvenes tenían sueños y metas que alcanzar, pero que hace un año un día como hoy 16 de julio, se desvanecieron cuando sus vidas fueron segadas, sin compasión.

El lago Gatún, comunidad de Espinar, en la provincia de Colón lugar donde este grupo de jóvenes, junto a otros seis que lograron escapar, llegó para disfrutar de un rato de esparcimiento, por siempre será recordado como el sitio donde ocurrió uno de las masacres más dantescas que se han dado en Panamá en los últimos tiempos, que ha sido repudiado por la sociedad por la crueldad con la que fue perpetrada.

Azucena de 21 años, estudiaba inglés para ser aeromoza y Yulissa de 18, quería ser periodista, ambas eran las menores de cinco hijos de la señora Betzaida.

“Ya nada es como antes… mi casa está vacía, ellas eran mi compañía”, señala.

Betzaida, contó a TVN-2.com que después de la muerte de sus hijas, su vida se ha afectado de tal manera que no logra concentrarse en el trabajo, es cajera en un supermercado de la localidad en la provincia de Colón y en los últimos meses ha tenido que cubrir grandes faltantes de dinero que pierde al cobrar.

Al llegar a casa, tiene que consolarse tan solo con ver las fotos y la ropa de sus hijas que le han quedado como recuerdo.

Justicia divina y terrenal

Su única esperanza ahora es aferrarse tanto a la justicia divina, como a la terrenal, para que las personas señaladas como presuntos homicidas paguen no solo a sus hijas, sino también al resto de los jóvenes.

“Cada vez que vamos a una audiencia hay muchos sentimientos encontrados, tenemos un descontento por cómo se ha llevado el proceso hasta ahora, pero entendemos que los encargados tienen que hacer su trabajo”, dijo Daley.

Precisamente, el pasado jueves 15 de julio concluyó la audiencia intermedia, en esta audiencia los abogados defensores presentaron todas sus pruebas y testigos, algunos de estos fueron objetados por el fiscal, de acuerdo a lo informado por Adolfo Garibaldi, abogado de las víctimas a TVN-2.com.

Ahora toca esperar hasta el próximo martes 20 de julio, para que el juez establezca, el día la hora y el lugar para la audiencia oral, en donde los defensores abogarán por los señalados y los querellantes y la fiscalía, por los derechos de las víctimas.

A juicio del abogado hay pruebas suficientes, para darle a estas presuntos vinculados, la pena máxima por el homicidio de estos siete jóvenes.

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