¿Qué pasó con Panamá Viejo tras el saqueo del pirata Morgan?

Historia en Panamá

Hoy domingo Panamá Viejo cumple 502 años de fundación.

Desde las 9 de la mañana habrá acceso gratuito al sitio, así como eventos culturales para que la familia pueda disfrutar de esta celebración.

Foto de la torre de Panamá Viejo.
Foto de la torre de Panamá Viejo. / Internet

Este domingo Panamá Viejo conmemora sus 502 años de fundación, uno de los eventos más relevantes de la conquista europea del nuevo mundo, ya que rápidamente la ciudad se convertiría en pieza fundamental de una de las más importantes rutas de comercio. Por aquí pasó la mayor parte del oro y la plata que los españoles sacaron del continente.

Según el historiador Alfredo Castillero Calvo, la ciudad originalmente fue ubicada sobre una aldea de pescadores en lo que hoy conocemos como “Coco del Mar” y en 1519, no se sabe porqué, fue trasladada al área donde se encuentran la ruinas que conocemos hoy bajo el nombre de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá.

Uno de los principales problemas de Panamá Viejo era que estaba abierta a la campiña circundante lo que dificultaba su defensa y la hacía vulnerable al ataque de piratas, facilitando en 1671 el asalto a la ciudad por Henry Morgan y sus hombres.

Ante la destrucción luego del ataque de Morgan deciden mudarla a un área más segura y escogen el “sitio del ancón” donde se erige la nueva ciudad de Panamá en 1673 y que es lo que conocemos hoy como el Casco Viejo.

Ruinas de Panamá Viejo (c. 1875).
Ruinas de Panamá Viejo (c. 1875). / Eadward Muybridge

El abandono de la ciudad

Es así como la ciudad original queda abandonada hasta casi finales del siglo XIX. En esos años su principal función fue servir de cantera para la nueva Panamá ya que la mayoría de las edificaciones del nuevo emplazamiento se hicieron con piedras extraídas de Panamá Viejo. Poco a poco alrededor de las ruinas surgieron pequeños caseríos y fincas.

De acuerdo con la arquitecta restauradora Silvia I. Arroyo en Panamá Viejo después de su destrucción, “solo dos mapas de la primera mitad del siglo XIX mencionan a Panamá Viejo como punto de referencia, en contraste con los planos nombrados en el siglo anterior. No obstante, aumentan las descripciones y menciones, de carácter científico y romántico. Acompañando a éstas, aparecen los dibujos, los grabados y las fotografías como fuente de información gráfica, que brindan incomparables datos del estado de conservación de las ruinas. Como ejemplo se encuentran, entre otros, el artículo de Oran en Harpers Magazine, las fotografías de Muybridge y el libro de Armand Reclus”.

En 1875 el destacado artista y fotógrafo británico Eadweard Muybridge visitó América y pasó por Panamá, fotografiando los paisajes característicos de la ciudad como del sitio de Panamá Viejo. Estas fotos ilustran muy bien el estado en el que se encontraban las ruinas de la antigua ciudad cubiertas por la naturaleza.

También la autora recoge una referencia de 1855 a Panamá Viejo en el suplemento Papel Periódico Ilustrado que ofrece una visión del periodo colombiano del sitio al publicar la historia de la antigua ciudad ilustrada con un grabado de la torre.

Al parecer hacia finales del siglo XIX e inicios del XX, probablemente en la época colombiana, —según Eduardo Tejeira— los terrenos ocupados por el actual sitio arqueológico fueron vendidos, cedidos o parcelados por el Estado a privados.

Sin embargo, ya en el siglo XX el sitio sigue despertando la curiosidad sobre todo de extranjeros como es el caso del doctor William Gorgas que es descrito por el escritor David McCullough en The Path Between the Seas y cuyo pasatiempo favorito eran los paseos dominicales a caballo hasta las ruinas de Panamá Viejo.

Pero no es hasta 1912 cuando la Asamblea Nacional de Panamá decreta la Ley 12 del 19 de octubre que otorga al Municipio de Panamá la custodia de “…toda el área sobre la cual se asentó la antigua ciudad del mismo nombre, con sus puentes y con las ruinas de sus edificios públicos, religiosos y particulares existentes en ella”. También declara a Panamá Viejo como “bien nacional” o monumento público digno de conservarse a la investigación y a la historia el conjunto de ruinas, edificios y de obras urbanas en el recinto que ocupó la antigua metrópoli colonial del Istmo.

Y a partir de este momento empiezan a surgir los primeros estudios sobre el sitio histórico. El primer libro que se publica titulado Panamá la Vieja fue escrito en 1915 por Samuel Lewis García de ParedesPanamá la Vieja, quien fue un apasionado defensor y estudioso de la antigua ciudad. De acuerdo con Arroyo, “probablemente sea el primer estudio hecho por un panameño específicamente sobre Panamá Viejo. Sus esfuerzos por interpretar y salvaguardar el sitio continuaron a lo largo de su vida y se puede considerar como uno de los primeros precursores de la conservación e interpretación del patrimonio de Panamá”.

Puente del Matadero en Panamá Viejo
Puente del Matadero en Panamá Viejo / Internet

Los primeros 400 años

En 1917 Juan B. Sosa lidera un grupo de trabajo en el que participan el arquitecto Leonardo Villanueva Meyer, el ingeniero Macario Solís y el fotógrafo Carlos Endara con el propósito de escribir un libro sobre la antigua ciudad dentro del marco de la celebración de sus 400 años de fundación en 1919.

El grupo realizaba expediciones al sitio los domingos donde pasaban todo el día estudiando e identifican las ruinas. De esta colaboración interdisciplinaria surge el libro Panamá la Vieja con textos de Sosa, descripciones de Villanueva y un dibujo de portada, además de 35 fotografías realizadas por el artista Carlos Endara.

Hay que destacar que la conmemoración de los 400 años de la fundación de la cuidad en 1919 fue un acontecimiento tal y como lo señala el arqueólogo Carlos Fitzgerald en el artículo “Los 400 años de la fundación de Panamá o “la verdadera configuración del universo”.

El autor destaca dos aspectos: “actividades planificadas en diferentes partes de la ciudad y un aproyección simbólica con fuerte acento hispanista (tanto en los textos discursivos como en la performance procesional). Los discursos pronunciados en la sesión solemne del Concejo enla mañana del 15 de agosto y el desfile de carros alegóricos al final del mismo día fueron muy concurridos y deben haberse inscrito enel imaginario popular. La Estrella de Panamá reporta que lo presenciaron 12,000 personas, en una ciudad que se reporta tener 66,000 en 1920. Adicionalmente se publicó y distribuyó gratuitamente en el sitio el libro Panamá la Vieja, con motivo del cuarto centenario de su fundación del historiador Juan B. Sosa”.

Los medios de la época dieron amplia cobertura de los discursos, conciertos de la Banda Republicana, los desfiles del Cuerpo de Bomberos y de una delegación del ejército de los EEUU acotando en Fuerte Amador, pero sobre todo describen con detalles los cuatro carros alegóricos diseñados por Roberto Lewis, el artista plástico más importante y reconocido en Panamá en esa época. Este hecho destaca la importancia y el alto nivel del evento.

Para Fitzgerald, “si bien Panamá Viejo era un lugar para visitas campestres, es a partir de la conmemoración de los 400 años que se consolida como un destino turístico...y las ruinas se convierten en un ícono de la hispanidad istmeña. Así, la torre en ruinas se configura como uno de los símbolos de la historia y su representación es recurrente en el arte popular y en el imaginario".
Foto de Carlos Endara Panamá Viejo fines del siglo XIX.
Foto de Carlos Endara Panamá Viejo fines del siglo XIX. / Panamá Vieja Escuela

Patrimonio de la humanidad

Aunque es en la década de 1930 cuando el gobierno nacional vislumbra el sitio como un parque público, esto no se hará realidad hasta ya bien entrada la segunda mitad del siglo XX.

Luego de varios intentos en las décadas de 1960 y 1970 de darle al sitio los cuidados necesarios para convertirlo en un lugar de interés público y turístico, el crecimiento de la ciudad y la falta de planificación en el área van a hacer que la antigua ciudad se ve afectada por dinámicas urbanas cada vez más agresivas. Recordemos que la vía Cincuentenario pasaba en medio de las ruinas. Es así como al inicio de 1980 Panamá Viejo se encuentra en el limbo, principalmente por la falta de gestión.

Es entonces cuando por medio de la Ley 14 del 5 de mayo de 1982, el conjunto monumental de Panamá Viejo pasa a ser administrado por el entonces Instituto Nacional de Cultura, que elabora un plan de intervención en el sitio para recuperar el trazado de la ciudad.

A partir de 1995 se crea el patronato Panamá Viejo que es una organización de carácter mixto donde la sociedad civil y el gobierno nacional trabajan con conjunto para coordinar políticas de conservación monumental, investigación arqueológica, promoción turística, educación, integración de la ciudadanía y uso del sitio.

El Conjunto Monumental de Panamá Viejo fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en el 2003.

Visitar las ruinas de Panamá Viejo es una de las actividades favoritas de los panameños. Es muy emocionante profundizar en su historia y reconocer el papel fundamental que tuvo en el momento de su fundación. A través de todos sus momentos históricos se ha fortalecido hasta convertirse en lo que es ahora, un centro de generación de conocimiento para que podamos explorar esos rasgos de nuestra diversidad cultural.

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