La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica limita la vida cotidiana de miles de panameños
En los consultorios médicos de la capital y del interior del país, no es raro encontrar pacientes que han convivido durante años con una tos persistente, tratada con jarabes y antibióticos sin mayor éxito.
Ciudad de Panamá, Panamá/Cuando pensamos en enfermedades graves, muchas veces se nos viene a la mente el cáncer o las enfermedades cardíacas. Sin embargo, existe un padecimiento silencioso que afecta cada día a miles de panameños y que pocas veces recibe la atención que merece: la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
Para quienes viven con esta condición, cada respiración puede convertirse en un esfuerzo enorme. Actividades tan simples como caminar hacia la parada de bus, conversar con un ser querido o subir un tramo de escaleras se vuelven una batalla diaria contra la falta de aire.
En los consultorios médicos de la capital y del interior del país, no es raro encontrar pacientes que han convivido durante años con una tos persistente, tratada con jarabes y antibióticos sin mayor éxito. Muchos creen que son resfriados mal curados, hasta que la falta de aire se convierte en una señal imposible de ignorar. Solo entonces, al realizar una espirometría, reciben el diagnostico de que tienen EPOC.
Mucho más que un problema de salud
La EPOC no solo ataca los pulmones. También afecta la calidad de vida y el bienestar emocional. Quienes la padecen suelen sentirse frustrados por no poder realizar actividades que antes les eran cotidianas. La dependencia de otros para tareas básicas, la pérdida de productividad laboral y el miedo constante a las llamadas “exacerbaciones” (crisis que agravan los síntomas y pueden requerir hospitalización) generan un fuerte impacto en la autoestima y en la economía familiar.
A menudo, la enfermedad afecta también a los cuidadores, generalmente familiares cercanos que deben reorganizar sus vidas para atender al paciente. La carga emocional puede ser tan intensa como la física, y en muchos hogares la EPOC se convierte en un desafío colectivo.
El tabaquismo sigue siendo el principal factor asociado a la EPOC, aunque no es exclusivo de fumadores. En Panamá, muchas familias todavía cocinan con leña, lo que expone a mujeres y niños a un humo que daña lentamente sus pulmones. También la contaminación ambiental, los vapeadores y la exposición a químicos en entornos laborales también incrementan los riesgos.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la EPOC es la quinta causa de muerte en Panamá. Se estima que entre el 80% y el 90% de los casos permanecen sin diagnosticar lo que refleja la urgente necesidad de mejorar el diagnóstico de la patología en el país, esto a través de soluciones innovadoras que puedan acelerar la identificación del paciente y garantizar un diagnóstico adecuado en estas personas, mejorando los resultados de cada una de ellas.
Esperanza en los tratamientos
Si bien la EPOC no tiene cura, los avances médicos han demostrado que sí es posible mejorar la vida de los pacientes. La recomendación de utilizar la triple terapia combinando fármacos LABA, LAMA y corticosteroides inhalados como tratamiento de mantenimiento a largo plazo, mejora la función pulmonar y reduce complicaciones de la EPOC.
Además del tratamiento, estos pacientes deben considerar cambios en su estilo de vida, como la rehabilitación pulmonar, la actividad física supervisada y una alimentación adecuada, acciones que permiten a los pacientes recuperar parte de su independencia y confianza.
La EPOC sigue siendo una enfermedad subestimada, a pesar de que cobra miles de vidas cada año. Por lo que es importante reconocer su impacto en la salud y en la vida cotidiana de los pacientes, transformándola en una prioridad nacional. Hacer visible esta enfermedad es el primer paso para transformar el futuro de quienes hoy luchan por respirar.