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El actor Nathan Chasing Horse, reconocido por su participación en la película “Danza con lobos”, fue condenado a cadena perpetua por una corte en Nevada tras ser hallado culpable de múltiples delitos de agresión sexual contra mujeres y niñas indígenas, en un caso que ha generado profunda conmoción en comunidades nativas de Estados Unidos y Canadá.
La sentencia fue dictada luego de que un jurado lo declarara culpable de 13 cargos, la mayoría vinculados al abuso de tres mujeres. Durante la audiencia, las víctimas ofrecieron testimonios contundentes sobre el impacto emocional y psicológico que han enfrentado durante años, señalando además el daño causado por la manipulación de su fe y creencias espirituales.
Uno de los relatos más impactantes fue el de Corena Leone-LaCroix, quien denunció haber sido agredida cuando tenía 14 años. En su declaración ante la corte expresó: “No hay forma de recuperar la juventud, la pérdida de la infancia, mi primera vez, mi primer beso, la graduación que nunca pude tener”. Añadió además: “La vida que esa niña podría haber vivido me ha sido arrebatada para siempre”, evidenciando la magnitud del daño sufrido.
Durante el proceso judicial, el actor, de 49 años, permaneció en silencio mientras escuchaba los testimonios y fue retirado de la sala sin emitir declaraciones extensas, más allá de afirmar: “Esto es una injusticia”. No obstante, la jueza Jessica Peterson cuestionó su postura, señalando que continuaba negando los hechos pese a las pruebas presentadas.
Antes de dictar la condena, la magistrada fue enfática en su pronunciamiento: “Usted se aprovechó de la confianza y la espiritualidad de estas mujeres, y las manipuló para su propia satisfacción personal”, subrayando el uso indebido de su posición como supuesto líder espiritual dentro de comunidades indígenas.
El caso también ha puesto en evidencia un patrón de conducta que, según la fiscalía, se extendió por casi dos décadas. La acusación sostuvo que Chasing Horse utilizó su reputación como curandero para establecer relaciones de poder y someter a sus víctimas mediante engaños vinculados a creencias espirituales y promesas de sanación.
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Entre los testimonios presentados, se describieron situaciones en las que las víctimas acudieron en busca de ayuda médica o espiritual, encontrándose con un entorno de manipulación. En uno de los casos, se señaló que el acusado habría convencido a una menor de que debía perder su virginidad como parte de un ritual para salvar la vida de su madre enferma, bajo amenazas que reforzaban el silencio.
El impacto del caso trasciende el ámbito judicial. Familiares de las víctimas manifestaron que las consecuencias han afectado profundamente su relación con la espiritualidad. Lynnette Adams, madre de otra de las afectadas, declaró: “Aún hoy me cuesta recuperar mi fe y mi espiritualidad”, reflejando el daño cultural y emocional derivado de los hechos.
Por su parte, Siera Begaye, otra de las denunciantes, aseguró que continúa enfrentando secuelas físicas tras un embarazo ectópico relacionado con las agresiones. Sin embargo, también expresó su intención de seguir adelante: “Elijo ver este momento como un nuevo comienzo”. Añadió: “Reconstruiré mi vida, recuperaré mi voz y seguiré luchando por el futuro que merezco”.
Aunque la condena en Nevada marca un hito, el proceso judicial contra Chasing Horse aún no concluye. Existen cargos pendientes en Canadá, donde autoridades han indicado que evaluarán los próximos pasos una vez se agoten las instancias legales en Estados Unidos. Además, una orden de arresto sigue vigente en Alberta, lo que podría derivar en nuevos procedimientos judiciales.