Una exposición desvela la historia y los usos del velo más allá del islam

Una exposición en el Museo etnológico de Viena analiza la historia y la simbología del velo y sus uso en distintas épocas, religiones y países. / EFE
Efe
02 2018 - 06:18

Un simple trozo de tela que desde hace milenios ha sido símbolo de opresión de la mujer, de imposición religiosa, de rebeldía política y hasta de elegancia. Más allá de su actual asociación con el islam, el velo tiene una larga historia a través de religiones y regiones, que una exposición analiza ahora.

"Esta exposición no va de aclarar qué es el islam. La idea es que nosotros mismos tenemos una historia de 2.000 años con el velo", explica a Efe Axel Steinmann, subdirector del Weltmuseum, el museo etnológico de Viena, y comisario de la muestra.

La exposición, titulada "Velado, desvelado. El velo", hace un seguimiento de una prenda que hace 4.000 años era ya usada en Mesopotamia para diferenciar clases sociales y sexos.

Una prenda que Steinmann afirma está "cargada de incontables significados" y que "demasiado a menudo es aún la palabra del hombre sobre el cuerpo de la mujer".

La idea de la muestra surgió hace un año por la polémica que generó en Austria una campaña de una cadena de droguerías que incluyó a una chica con velo entre distintos modelos de mujeres, y que reactivó el debate sobre si esta prenda tiene sitio en los espacios públicos en Europa Occidental.

Steinmann afirma que la exposición no quiere hacer un análisis político o decidir qué es bueno y malo, sino desvelar usos y presencias del velo que han sido olvidados o se desconocen.

La exposición destaca así cómo también para el cristianismo el velo ha sido un símbolo de pudor y virginidad.

"El hombre no debe cubrir su cabeza, porque él es la imagen y el reflejo de Dios, mientras que la mujer es el reflejo del hombre", dice San Pablo en su primera carta a la Corintios, como recuerda la exposición en uno de sus paneles.

La muestra está formada por diecisiete estaciones en las que el velo se analiza y presenta desde diversas perspectivas.

Unidas por esa prenda común pueden verse iconos como La Virgen de Guadalupe, sacerdotes mayas, monjas ortodoxas, mujeres en la Europa Medieval, rabinos, musulmanas bosnias de principios del siglo XX, activistas argelinas contra el poder colonial francés o modernos diseños de moda.

Así, hay historias desde América Central a Indonesia y desde el Norte de África a Europa; historias del velo como marcador de clases sociales e identidades culturales; sobre su importancia en el islam, el judaísmo y el cristianismo; y sobre su uso por hombres y mujeres.

Pero pese a insistir en la diversidad de usos y significados, la exposición no rehuye el actual debate sobre el velo islámico.

La artista iraní residente en Viena Mitra Shamoradi analiza en una serie de cuadros cómo política y religión pueden manipularse mutuamente.

Shamoradi recuerda que mientras en el Irán de la década de 1970 muchas mujeres empezaron a cubrirse la cabeza contra el régimen autoritario del Sha y la influencia occidental, tras el triunfo de la Revolución Islámica, la protesta fue justo contra la impuesta obligación de usar el velo.

Uno de los ejemplos de su uso en Europa en el siglo XX es el Dirndl, el traje típico regional austríaco que se vestía con un pañuelo en el pelo, como símbolo de tradición y orgullo nacional y que para los judíos fue también una forma de mostrar su total asimilación de la cultura e idioma alemán.

El traje típico fue usado también políticamente por el Gobierno fascista austríaco a mediados de la década de 1930 y luego por los nazis, que prohibieron a los judíos su uso.

La exposición analiza la importancia del tocado de pelo, en sus diversas manifestaciones, en la moda, de la mano de Susanne Bisovsky, una diseñadora contemporánea que integra esta prenda en todas su creaciones.

En la muestra pueden verse bocetos y diseños realizados por estudiantes de la Escuela de Moda de Viena en las décadas de 1970 y 1980, en los que el velo aparece libre de significaciones políticas y religiosas, y su uso marcado por un carácter más insolente, pragmático e incluso teatral.

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