Nadie Como Tú
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El artista Kanye West volvió a presentarse en el país con un concierto que combinó música, sobriedad escénica y un gesto inesperado que marcó la noche: la participación de su hija mayor, durante varios momentos del espectáculo
El evento se llevó a cabo en la Monumental Plaza de Toros México, recinto que reunió a miles de asistentes para presenciar el regreso de uno de los artistas más influyentes del hip hop contemporáneo.
Lejos de los montajes visuales monumentales que suelen caracterizar sus giras, West optó por una puesta en escena minimalista, sin estructuras complejas ni efectos tecnológicos dominantes. El diseño del espectáculo priorizó el uso del espacio abierto y una iluminación cuidadosamente controlada, manteniendo el protagonismo en la música y en el desarrollo del repertorio. Esta decisión marcó un contraste con producciones anteriores y reforzó el carácter introspectivo del concierto.
Uno de los momentos más significativos de la noche ocurrió durante la interpretación de Only One, cuando North West subió al escenario para acompañar a su padre. Su aparición no fue anunciada previamente y se integró de manera natural al flujo del concierto. Más adelante, la adolescente volvió a participar en los temas Carnival y en una versión reinterpretada de Everybody, canción popularizada originalmente por los Backstreet Boys.
Vestida con un yomper negro y luciendo una cabellera color verde agua, North West se mantuvo sobre el escenario sin discursos ni introducciones formales, participando como parte orgánica del espectáculo. Su presencia llamó la atención tanto por su naturalidad como por la forma en que Kanye West la incorporó al concierto sin alterar la dinámica general del evento.
El momento más destacado de su participación llegó cuando presentó “Piercing on my hand”, su primera canción, marcando así su debut musical ante el público. La interpretación se desarrolló sin explicaciones previas, integrada dentro del setlist, y fue recibida como un punto de transición dentro del espectáculo, sin romper el tono sobrio que caracterizó toda la presentación.
El repertorio del concierto incluyó una selección representativa de distintas etapas de la carrera de Kanye West. Temas como Jesus Walks, Through the Wire, Good Life, Homecoming, All of the Lights, Stronger y Ghost Town formaron parte del recorrido musical. Durante Ghost Town, North West volvió a aparecer en escena, reforzando el carácter familiar que atravesó varios momentos del show.
El concierto también sirvió como vitrina para material de la etapa más reciente del artista, asociada a su proyecto Bully, integrando nuevas composiciones dentro de un setlist que equilibró clásicos y producciones actuales. A pesar de la expectativa generada por su regreso, el espectáculo se mantuvo contenido en duración y forma, sin extensiones innecesarias ni cierres grandilocuentes.
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La presentación concluyó con Kanye West retirándose del escenario de manera discreta, sin discursos finales ni despedidas prolongadas. Con ello, cerró una noche que no solo marcó su retorno a México tras casi dos décadas, sino que también dejó una imagen poco habitual del artista: la de un músico que comparte el escenario con su hija en un momento clave de su carrera.
El concierto en la Plaza de Toros México se consolidó así como un evento significativo tanto para los seguidores del artista como para quienes presenciaron el inicio público del camino musical de North West, en un regreso que apostó más por la intimidad que por el espectáculo excesivo.