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Un caso que combina elementos de seguridad, justicia penal y derecho de familia ha puesto nuevamente bajo el foco mediático a la cantante Rihanna, luego de que la mujer señalada de protagonizar un ataque armado contra una de sus propiedades enfrentara nuevas consecuencias legales, esta vez relacionadas con la custodia de su hijo.
La resolución judicial establece que la acusada no podrá mantener ningún tipo de contacto con el menor hasta que exista una nueva determinación del tribunal. Asimismo, el padre del niño recibió el control absoluto sobre la custodia, lo que implica la toma total de decisiones sobre la vida del menor. Esta medida responde al contexto legal que rodea a Ortiz, quien enfrenta cargos graves derivados de un incidente ocurrido en marzo en Los Ángeles.
De acuerdo con los reportes de las autoridades, la mujer habría llegado a una residencia vinculada a la artista y habría efectuado múltiples disparos desde un vehículo. La propiedad es compartida por Rihanna junto a su pareja, el rapero A$AP Rocky, y sus hijos. Aunque el hecho generó alarma, no se reportaron personas heridas tras el ataque.
Las investigaciones señalan que al menos diez disparos fueron realizados antes de que el vehículo abandonara el lugar. Posteriormente, un operativo permitió ubicar el automóvil, un Tesla blanco, en un estacionamiento de Sherman Oaks, donde se produjo la detención. Según versiones policiales, la sospechosa coincidía con la descripción difundida en las comunicaciones internas de emergencia.
Uno de los aspectos que ha llamado la atención de las autoridades y de la opinión pública es la actividad previa de Ortiz en redes sociales. Días antes del incidente, la mujer publicó mensajes dirigidos directamente a la cantante, con un tono hostil. En uno de ellos escribió: “@badgalriri ¿Estás ahí? Porque estaba esperando que tu yo de cinco cabezas con SIDA me dijera algo directamente en lugar de andar por ahí a escondidas hablándome donde no estoy”. Estas publicaciones han sido incorporadas como parte del contexto del caso.
En otros mensajes, Ortiz manifestó sentirse afectada por la artista y utilizó calificativos ofensivos, lo que refuerza la hipótesis de una motivación personal detrás del presunto ataque. Paralelamente, medios internacionales han señalado que la mujer cuenta con antecedentes judiciales por delitos como violencia doméstica y violaciones a condiciones de libertad condicional.
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Mientras el proceso penal avanza en California, Ortiz permanece bajo custodia sin derecho a fianza y se ha declarado no culpable de los cargos en su contra. Hasta el momento, no se ha definido una fecha oficial para el inicio del juicio, lo que mantiene el caso en una etapa de investigación activa.
El entorno donde ocurrió el incidente también ha sido objeto de interés mediático. La residencia forma parte de una exclusiva zona en Los Ángeles donde viven diversas figuras del entretenimiento, entre ellas Mariah Carey, Madonna y Paul McCartney. La propiedad fue adquirida por Rihanna en 2021 como parte de su portafolio inmobiliario.
Fuentes cercanas citadas por medios como The New York Post indicaron que, tras el incidente, tanto la cantante como A$AP Rocky tenían información limitada sobre lo ocurrido y desconocían detalles clave en las primeras horas posteriores al ataque.
En paralelo, ha salido a la luz información sobre la vida pública de Ortiz, quien se presenta en plataformas digitales como creadora de contenido religioso. En su canal de YouTube promueve un proyecto enfocado en reflexiones espirituales y oración, mientras que en sus redes sociales también exhibe logros vinculados a certámenes de belleza, incluyendo un título obtenido en 2006.
El caso continúa generando repercusiones tanto en el ámbito judicial como mediático, especialmente por la gravedad de los cargos y su impacto en otras áreas legales, como la custodia infantil. La evolución del proceso será clave para determinar las responsabilidades penales y las futuras condiciones legales de la acusada.