Al ritmo de la loba Shakira, 'el otro México' olvida por un rato la violencia narco
Un total de 775 videocámaras vigilan 185 puntos en las inmediaciones y varios drones supervisarán a la multitud desde el aire, informaron las autoridades.
México, México/Vistiendo ponchos plateados y futuristas gafas de sol, un centenar de fans desfila tras la colombiana Shakira ante una multitud reunida en Ciudad de México. La jovial escena contrasta diametralmente con las imágenes de violencia narco que conmocionaron al mundo solo una semana antes.
La cantante colombiana da este domingo por la noche un concierto gratuito en el Zócalo de la capital mexicana, la mayor plaza pública del país, sede de la Presidencia y con capacidad para más de 200.000 personas.
"Estamos aquí para disfrutar en familia, es como una catarsis, toda la gente cantando y bailando juntos", dice a AFP preparándose para mover las caderas Jacqueline Toledo, una mexicana de 36 años que acudió acompañada de su hija de 10 años y su padre de 62.
Sin embargo, "es un riesgo estar aquí en un evento masivo, por lo que acaba de pasar y pues porque nada se ha calmado totalmente", considera Rosalba Ramón, enfermera de 32 años.
Previsto desde hace dos semanas, este es el primer acto multitudinario organizado en México tras la ola de violencia del 22 de febrero.
El pasado domingo, 20 de los 32 estados del país fueron escenario de bloqueos de carreteras, incendios de camiones y enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los miembros del temido Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), movilizados en una demostración de fuerza tras la muerte de su líder, Nemesio "El Mencho" Oseguera.
Las imágenes dieron la vuelta al mundo y despertaron preocupación por la seguridad pública, especialmente en Guadalajara, capital del estado de Jalisco, que este junio debe acoger cuatro partidos del Mundial de fútbol 2026.
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3,800 policías, drones y videovigilancia
Equipados con chalecos antibalas, muchos de los 3.800 policías movilizados el domingo para garantizar la seguridad del concierto controlaban ya los accesos a la plaza cinco horas antes del inicio del espectáculo, previsto a las 20H00 (02H00 GMT del lunes).
Un total de 775 videocámaras vigilan 185 puntos en las inmediaciones y varios drones supervisarán a la multitud desde el aire, informaron las autoridades.
Los bomberos desplegaron por su parte cuatro "células de prevención" en la plaza y las calles aledañas para este evento histórico de la estrella colombiana, que solo dos días antes ofreció su 13º concierto en menos de un año en un inmenso estadio de la capital mexicana.
"¡México, son mi familia!", gritó la cantante a los 65.000 fans allí reunidos el viernes, tras llegar al escenario cruzando el estadio en su tradicional "Caminata de la loba", seguida por un centenar de elegidos.
Fans, VIPS, periodistas de medios internacionales -incluida la AFP- e influencers vistieron los ya famosos ponchos plateados y las futuristas gafas de sol para el corto desfile de apenas un minuto entre los gritos de excitación del público.
Sombreros de colores o máscaras de lobo y otros animales completaban el atuendo de algunos. Bajo el plástico metalizado, muchos lucían sus mejores ropas de diseñadores internacionales de moda.
"Es el otro México, o mejor el mismo México pero con muchas variantes", dice a AFP Alma Vázquez, una fan que esperaba desde primera hora en el Zócalo el domingo. "México siempre ha sido contrastante", agrega esta psicóloga de 39 años.
El concierto de Shakira, "en parte sí sirve para olvidar un poco lo que ha pasado la semana pasada", considera Jeffrey Méndez, trabajador de una fábrica de 32 años. "Es algo que une al país más que nada", agrega.
Grandes artistas, desde el cubano Silvio Rodríguez a la española Rosalía, han ofrecido conciertos multitudinarios en esta plaza, una de las mayores del mundo.
Estos eventos gratuitos atraen a la capital a fans procedentes de otros puntos del país.
"Aunque lo que pasa en un lugar nos perjudica a todos (...) hay más cosas en México aparte de incendios de autos, narcobloqueos o la muerte de un líder criminal", dice a AFP Gerardo Cárdenas, un enfermero llegado para la ocasión desde Hidalgo, que una semana antes fue uno de los escenarios de los ataques del CJNG.
"El narco no se acaba, así como no se acaba la música", subraya.