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Estados Unidos lanzó nuevos ataques contra Irán, que respondió con ofensivas contra varias monarquías petroleras del Golfo, denunció un "crimen de guerra" y acusó a Washington de intentar sabotear el entierro de su exlíder supremo, Alí Jamenei.
Según el Ministerio de Salud iraní, estos bombardeos estadounidenses, realizados pese al protocolo de acuerdo firmado entre ambos países el 17 de junio, han dejado 14 muertos y 78 heridos desde el miércoles.
Irán también desafía a Washington con su intención de cobrar peaje a los barcos que transitan por el estrecho de Ormuz, una medida que no aplicaba antes de los ataques israelíes y estadounidenses del 28 de febrero, que desencadenaron la actual guerra.
El estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto transitaba cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado consumidos en el mundo, sigue siendo uno de los principales focos de tensión.
Pese a ello, los precios internacionales del petróleo permanecían relativamente estables este jueves, en niveles similares a los registrados antes del conflicto.
El Brent del Mar del Norte cayó un 1,2%, hasta los 77,07 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense subió un 1,1%, hasta 72,69 dólares.
El ejército de Estados Unidos acusó a Irán de haber atacado el martes al menos tres buques comerciales que navegaban por el estrecho de Ormuz.
Por su parte, el jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró que el paso marítimo solo estará plenamente abierto bajo "disposiciones iraníes", desafiando la postura de Washington sobre la libertad de navegación.
El presidente estadounidense, Donald Trump, dio por terminada la tregua entre ambos países tras el intercambio de ataques del miércoles, aunque horas después surgió la posibilidad de retomar el diálogo.
Las fuerzas estadounidenses afirmaron que los bombardeos más recientes estuvieron dirigidos contra la capacidad militar iraní para amenazar la navegación en el estrecho de Ormuz.
Según Washington, fueron alcanzados unos 90 objetivos militares, incluidos sistemas de defensa aérea, depósitos de misiles y drones.
Sin embargo, Irán denunció que los ataques alcanzaron infraestructura civil.
El Ministerio de Relaciones Exteriores condenó bombardeos en varias provincias costeras del sur y contra dos puentes que conducen a la ciudad santa de Mashhad, donde este jueves llegó el féretro de Alí Jamenei para su sepultura.
De acuerdo con la televisión estatal, los ataques obligaron a suspender el servicio ferroviario entre Teherán y Mashhad.
Los Guardianes de la Revolución acusaron a Estados Unidos de intentar "hacer sombra" al funeral del exlíder supremo.
Para la cancillería iraní, estos bombardeos "representan sin ninguna duda un crimen de guerra flagrante", y reiteró que el país defenderá "su integridad territorial, su soberanía y su seguridad nacional".
En respuesta, los Guardianes de la Revolución aseguraron haber atacado bases militares estadounidenses en Baréin y Kuwait.
Asimismo, el ejército iraní afirmó haber lanzado ataques contra objetivos en Kuwait, Catar y Baréin, tres aliados de Washington en el Golfo.
Medios estatales iraníes informaron que fueron alcanzados un sistema Patriot en Kuwait, un sistema de alerta temprana en Catar y tanques de combustible en Baréin, mediante el uso de drones kamikaze. Las autoridades kuwaitíes reportaron un herido.
También se registraron sobrevuelos de aviones de combate sobre la isla iraní de Kish, mientras varias explosiones sacudieron las ciudades portuarias de Bandar Abás, Konarak y Shabahar, según la agencia oficial IRNA.
"Esto es en represalia por el bombardeo de barcos de ayer por parte de Irán. Si vuelve a ocurrir, será mucho peor", escribió Donald Trump en su red social Truth Social.
El miércoles, Trump aseguró además que representantes iraníes lo contactaron recientemente para buscar un acuerdo, aunque cuestionó su actitud al afirmar que estaban "un poco locos".
El secretario general de la ONU, António Guterres, llamó a desescalar el conflicto y reanudar las negociaciones.
Irán informó que su ministro de Exteriores, Abás Araqchi, conversó por teléfono con el primer ministro de Catar, Mohamed bin Abdulrahman al Thani, y ambos coincidieron en la importancia de recurrir a la vía diplomática.
Por su parte, Omán, país que ha mediado entre Washington y Teherán, condenó los ataques contra Baréin, Kuwait y embarcaciones comerciales, aunque evitó responsabilizar directamente a Irán para preservar su papel de mediador.
Los tres barcos atacados recientemente navegaban cerca de la costa omaní.
Aunque el tránsito marítimo comenzó a reanudarse de forma gradual tras el acuerdo firmado en junio, casi 6.000 marinos continúan varados en la zona, según la Organización Marítima Internacional.