Calurosa bienvenida a los reyes de España en Ceuta, en visita de alto voltaje diplomático

El último rey español que visitó estos enclaves fue Juan Carlos I en noviembre de 2007. Aquel viaje derivó en una crisis diplomática con Rabat, que reivindica su soberanía sobre ambos territorios.

El rey Felipe VI de España (izq.) y la reina Letizia saludan a los visitantes a su llegada al enclave español de Ceuta / AFP
AFP
13 de octubre 2026 - 06:17

Los reyes de España fueron recibidos este martes por una multitud entusiasta en Ceuta, enclave en el norte de África cuya soberanía reivindica Marruecos, que visitan en un clima de tensión diplomática dos meses y medio después de la irrupción masiva de migrantes desde el país vecino.

En su primera visita a Ceuta desde su ascenso al trono en 2014, Felipe VI y Letizia llegaron al Ayuntamiento de la ciudad, donde los esperaba la gente con banderas de España, mientras se oían cánticos de "Yo soy español, español" y "Ceuta unida, jamás será vencida" y repicaban las campanas de una iglesia, utilizó una periodista de la AFP.

"Esperábamos hace mucho tiempo esta visita", que "significa mucho porque es un apoyo para que el vecino de al lado, Marruecos, no esté siempre con la intención esa de que Ceuta y Melilla son de Marruecos", afirmó a la AFP Toñi Jiménez, una auxiliar de enfermería de 56 años.

Los reyes, que dormirán en Ceuta, partirán el miércoles a Melilla, el otro enclave español norafricano.

El último rey español que visitó estos enclaves fue Juan Carlos I en noviembre de 2007. Aquel viaje derivó en una crisis diplomática con Rabat, que reivindica su soberanía sobre ambos territorios.

Días antes de la visita, el rey de Marruecos, Mohamed VI, rechazó cualquier "presión" o "chantaje" sobre la cooperación con España y denunció la "instrumentalización" política y mediática de la crisis migratoria.

Este viaje se produce a menos de siete semanas de las elecciones anticipadas del 29 de noviembre, en las que la migración es uno de los principales focos de tensión de la campaña.

Ceuta, una ciudad de algo más de 80.000 habitantes, intenta recuperar la normalidad tras la conmoción provocada por la llegada de más de 70.000 inmigrantes procedentes de Marruecos a finales de julio.

Aunque la mayoría trabajó en las horas posteriores, varias millas permanecieron en este pequeño territorio situado entre el Mediterráneo y el Atlántico, donde parte de la población se sintió abandonada por el Estado durante las primeras horas de caos.

Ana María Díaz, una jubilada de 69 años, dijo sentir "mucha alegría" por la llegada de los reyes, si bien ha sido "un poquillo tarde". Ceuta sigue "fatal" y "la solución es que (los migrantes) se vayan", agrega.

Homenaje a migrantes fallecidos

La visita comienza con un encuentro de los reyes con las autoridades en el Ayuntamiento, y seguirá al inicio de la tarde en un colegio de esta ciudad donde conviven históricamente las comunidades católica, musulmana, judía e hindú.

Los reyes acudirán al cementerio de Sidi Embarek, donde rendirán homenaje a más de un centenar de personas que murieron durante la entrada masiva de migrantes, según Madrid y Rabat.

Más tarde, Felipe VI, que ya calificó de "inaceptable" lo ocurrido en Ceuta, hablará ante representantes de la sociedad local.

La visita, coordinada con el gobierno español, pondrá a prueba las relaciones con Marruecos, cuya posible reacción concentra parte de la atención diplomática.

"El rey de Marruecos, ¿qué pinta aquí? Tanto él como su opinión. Si Ceuta es española de toda la vida", asegura Mohamed Hamadi, un ceutí de 41 años.

"De un sitio a otro"

En Ceuta, las autoridades habilitaron más de 7.000 plazas de acogida temporal para migrantes adultos y 2.800 para menores, lo que permitió evacuar antes de la visita real a los grandes asentamientos que ocupaban algunas playas de la ciudad.

Pero todavía hay quienes viven a la intemperie o en los montes.

Bajo la mirada escrutadora de las numerosas fuerzas de seguridad, algunos deambulan por las calles.

"Si el rey llega a venir el segundo día de la invasión, se encuentra con todo el papelón que tenemos aquí. Ahora va a ver que todo está limpio, porque ya están todos metidos en las carpas (...), porque ya los han movido de un sitio a otro", lamenta Ana Muñoz, una funcionaria de 33 años, quien afirma haber perdido parte de su confianza en el rey.

El domingo, las fuerzas policiales desalojaron el último gran asentamiento de migrantes en las playas.

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