El Vaticano expresa su 'profundo dolor' por consagración no autorizada de obispos

El Papa advirtió además que, si se consumaba el "acto cismático", los sacramentos administrados por esos obispos, como el matrimonio o la confesión, dejarían de ser reconocidos por la Iglesia católica.

Ciudad del Vaticano. / TVN Noticias
AFP
01 2026 - 15:11

La Fraternidad San Pío X consagró este miércoles a cuatro nuevos obispos sin autorización del Vaticano, durante una ceremonia celebrada en Suiza, en un acto que el papa León XIV calificó como "cismático" y que, según la Santa Sede, acarrea la excomunión de los involucrados.

El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, expresó el "profundo dolor" de la Iglesia por estas ordenaciones y afirmó que constituyen "un acto cismático", acompañado de "sanciones muy precisas", entre ellas la excomunión de los obispos de la comunidad.

"Ignoro cuándo y cómo se pronunciará esta excomunión, pero espero que, pese a lo ocurrido hoy, el diálogo pueda reanudarse y que se pueda encontrar una verdadera solución", declaró Parolin.

Antes de la ceremonia, el papa León XIV había pedido públicamente a la fraternidad que desistiera de su decisión.

"Les suplico desde lo más hondo del corazón: ¡reconsideren su decisión!", escribió el pontífice.

El Papa advirtió además que, si se consumaba el "acto cismático", los sacramentos administrados por esos obispos, como el matrimonio o la confesión, dejarían de ser reconocidos por la Iglesia católica.

Consagración en Suiza

Pese a la advertencia del Vaticano, la comunidad celebró la ceremonia en la pradera de Écône, Suiza, con la asistencia de miles de fieles procedentes de distintos países.

Durante el acto fueron consagrados cuatro obispos: dos franceses, un estadounidense y un suizo.

El superior general de la Fraternidad, Davide Pagliarani, calificó la jornada como "histórica".

"Dios me trajo aquí"

Entre los asistentes estuvo Luz Dussán, una fiel colombiana de 57 años que viajó desde Estados Unidos para participar en la ceremonia.

"Pensé que nunca en la vida viviría esto, pero mira, Dios me trajo acá", afirmó.

La mujer aseguró sentirse feliz por el crecimiento de la comunidad y defendió la decisión de nombrar a los cuatro nuevos obispos.

Al continuar con las consagraciones sin el consentimiento del Papa, los dos obispos que ya tenía la Fraternidad y los cuatro recién consagrados quedan, para el Vaticano, automáticamente excomulgados de la Iglesia católica.

No obstante, el secretario general de la organización, Foucault Leroux, sostuvo al inicio de la ceremonia que la comunidad considera que "todas las penas y censuras (...) son nulas y sin efecto".

Una comunidad en desacuerdo con el Vaticano

La Fraternidad San Pío X fue fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre y reúne, según estimaciones, unos 600.000 fieles.

La organización mantiene una interpretación estricta de la doctrina y la liturgia católicas, rechaza gran parte de las reformas impulsadas tras el Concilio Vaticano II y defiende una visión tradicional de la Iglesia y de la sociedad.

Durante su homilía, Pagliarani negó que la fraternidad esté rompiendo con Roma.

"Para mantener la fe, ¿acaso estamos rompiendo con la Iglesia? Este dilema es falso. Pertenecemos a la Iglesia, en primer lugar por la fe", afirmó.

La misa de consagración, que se prolongó durante cuatro horas y fue celebrada íntegramente en latín, tuvo lugar en el mismo sitio donde Marcel Lefebvre ordenó a cuatro obispos en 1988, un episodio que desencadenó entonces una grave crisis con el Vaticano.

El antecedente de 1988

Para la Santa Sede, consagrar obispos sin la autorización del Papa constituye un acto de insubordinación que implica la excomunión automática de quienes participan y es considerado un acto cismático.

Sin embargo, el sacerdote Michel Rion, profesor de Teología en el seminario de Écône, rechazó esa interpretación.

"No es un acto de rebelión; es un acto que nace del amor por la Iglesia", afirmó a AFP.

También sostuvo que "no hay absolutamente nada cismático" en las acciones de la fraternidad y aseguró que sus integrantes preferirían "morir antes que ser cismáticos".

La situación recuerda a la ocurrida en 1988, cuando Juan Pablo II intentó impedir la ordenación de nuevos obispos por parte de la fraternidad. Aquella decisión provocó la excomunión inmediata de los involucrados, una sanción que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.

Actualmente, la Fraternidad San Pío X asegura tener presencia en 77 países, con 751 sacerdotes, 264 seminaristas y cerca de 800 lugares de culto. No obstante, continúa siendo una minoría dentro de la Iglesia católica, que reúne a más de 1.300 millones de fieles en el mundo.

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