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Versalles, Francias/¿Qué mejor que Versalles para deslumbrar a Donald Trump? Emmanuel Macron, satisfecho con su cumbre del G7, lo recibió el miércoles para una cena en el palacio, un fastuoso cierre de oro para un viaje en el que el presidente estadounidense se mostró particularmente complaciente.
Trump partió de Evian a primera hora de la tarde y fue recibido calurosamente a la entrada de Versalles, a la luz del atardecer, por Emmanuel Macron y su esposa Brigitte, a quien besó en la mejilla.
El Palacio de Versalles, cerca de París, fue elegido para esta cena que celebra los 250 años de la independencia estadounidense. El Elíseo destaca que se trata de un "lugar emblemático de la amistad" franco-estadounidense, ya que allí se firmó un tratado en 1783.
Pero el palacio del Rey Sol también es "algo impresionante", admitió Trump, cuya pasión por el oro no necesita explicación.
Para que pudiera apreciarlo en toda su magnitud, Emmanuel Macron le organizó una visita privada, que incluyó la Galería de los Espejos, una muestra dedicada a la guerra de independencia de Estados Unidos y un concierto en la capilla real.
El recorrido fue interrumpido por una conversación telefónica de ambos presidentes con su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, por iniciativa de Macron, según el Elíseo. Zelenski dijo haber hablado con ellos sobre las discusiones de la cumbre del G7.
Macron y Trump cenaron luego en la suntuosa Galería Baja. El menú incluyó un aperitivo a base de cerdo negro de Bigorre, un plato de espárragos blancos y aves, una bandeja de quesos (franceses) y pastel de chocolate.
Unas treinta personas disfrutaron de este banquete, entre ellas representantes de los gobiernos estadounidense y francés, así como del sector empresarial, entre quienes se encontraban los grandes ejecutivos Bernard Arnault (LVMH), Patrick Pouyanné (TotalEnergies) y Rodolphe Saadé (CMA CGM).
Tres horas después de su llegada, Trump fue acompañado al vehículo que lo llevaría al aeropuerto alrededor de la 01H00 del jueves (23H00 GMT de miércoles) por el matrimonio Macron, de quienes se despidió antes de partir.
Macron disfruta de la buena relación que ha mostrado en los últimos días con el impredecible presidente estadounidense, en quien "siempre ha confiado", según dijo el miércoles.
Pero para él, se trata de hacer las cosas a lo grande sin exagerar, a riesgo de que lo acusen de zalamería.
Sus opositores le reprochan haber organizado esta cena "con gran pompa", con un importante dispositivo de seguridad, para complacer al multimillonario republicano.
"Definitivamente hay que aprender a vivir sin Trump", protestó Jean-Luc Mélenchon, candidato a las presidenciales de 2027 por el partido de izquierda radical Francia Insumisa.
"No es una cena de gala", respondió el lunes el jefe de Estado.
Pero había que asegurarse de que el presidente estadounidense -a quien no le gustan mucho las grandes reuniones multilaterales y que el año pasado se retiró anticipadamente del G7 en Canadá- se quedara esta vez hasta el final de la cumbre de Evian, al pie de los Alpes franceses.
"No nos avergoncemos de lo que somos. Versalles es un instrumento diplomático y un instrumento de poder", afirmó Macron.No obstante, afirmó que nunca se ha mostrado "ambiguo ni débil" frente a Trump.
El presidente estadounidense, por su parte, no siempre ha sido amable con Macron, a quien conoce desde hace 10 años.
En el plano personal, la relación franco-estadounidense se había enfriado considerablemente en los últimos meses. Las críticas hacia Macron habían alcanzado su punto álgido cuando Trump llegó incluso a burlarse de su vida conyugal.
Antes de llegar a la cumbre de Evian, el mandatario estadounidense amenazó con imponer aranceles del 100% al vino francés si París no retiraba un impuesto a los gigantes de la tecnología.
Pero Trump finalmente no volvió a sacar el tema a colación y los europeos parecen bastante satisfechos con sus conversaciones con él, especialmente sobre Ucrania.
Al terminar la cumbre, que el presidente estadounidense calificó de "extremadamente exitosa", incluso multiplicó los elogios hacia su homólogo francés, a quien describió como un "amigo especial" y un "hombre muy amable". También dijo que Brigitte Macron es "una persona fantástica".