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El papa León XIV concluyó este jueves su gira africana con una misa al aire libre en Guinea Ecuatorial, un país hermético de África central, tras un frenético periplo de 11 días.
Con 18 vuelos, ocho misas, discursos en varios idiomas, encuentros, ceremonias, baños de multitudes, todo bajo el calor tropical, el papa estadounidense ha cumplido una agenda intensa durante esta gira de 18.00 kilómetros por cuatro países, su primer gran viaje internacional.
De Argelia a Camerún, y luego Angola, León XIV hizo llamados por la justicia social, la paz y el respeto de la dignidad humana, al tiempo que denunció las desigualdades, la corrupción y la explotación injusta de los recursos naturales por parte de "tiranos".
En su viaje adoptó un estilo más firme, lejos de la contención exhibida desde su elección en mayo de 2025, arremetiendo contra "aquellos que en nombre del lucro, siguen apoderándose del continente africano para explotarlo y saquearlo".
El miércoles, frente al presidente Teodoro Obiang Nguema, quien gobierna Guinea Ecuatorial con mano de hierro desde 1979, pidió que "se amplíen los espacios de la libertad" y denunció las "preocupantes condiciones de higiene y salud" de los presos del país.
Ese día visitó la prisión de Bata, segunda ciudad del país, donde fue acogido con una ceremonia preparada hasta el último detalle por las autoridades.
En cuanto llegó a la cárcel, los detenidos, vestidos de naranja, cantaron y bailaron a coro una canción alegre, ante la atenta mirada de las autoridades, que sonreían satisfechas.
De repente, se puso a llover y el papa, que vivió más de 20 años en Perú, país del que también tiene la nacionalidad, dijo en español: "¡En algunos lugares, la lluvia es señal de la bendición de Dios!"
"La administración de la justicia tiene el fin de proteger a la sociedad, pero para ser eficaz debe invertir siempre en la dignidad y en las potencialidades de cada persona", afirmó, antes de transmitir un mensaje de esperanza y de ánimo.
"No están solos", insistió.
El jueves, en su último día en esta antigua colonia española de dos millones de habitantes, el jefe de la Iglesia católica celebró misa ante 30.000 fieles en el estadio de Malabo, antigua capital del país, situada en el isla de Bioko, en el golfo de Guinea.
Luego partió hacia Roma, adonde debía llegar hacia las 20H00 (18H00 GMT). En su vuelo de vuelta, ofrecerá la tradicional rueda de prensa a los periodistas que lo acompañan.
Una intervención que será aún más esperada después de las arremetidas del presidente estadounidense Donald Trump, quien lo llamó "débil" e ignorante en política exterior.
León XIV lamentó que sus discursos se interpretaran como una respuesta a las críticas del presidente y aseguró que no le interesa "volver a debatir con Trump".
No obstante, el intercambio puso al pontífice en el primer plano de la escena internacional.
A sus 70 años, Robert Francis Prevost, relativamente joven para un pontífice, muestra un dinamismo que contrasta con los problemas de salud que sufrió su antecesor argentino Francisco, fallecido hace un año a los 88 años.
Su próximo viaje al extranjero será del 6 al 12 de junio en España.