Voces de la Naturaleza
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Este lunes comenzará la cuenta regresiva de un mes para el Mundial de fútbol de Norteamérica, marcada por las tensiones geopolíticas, las expectativas de los 48 equipos participantes y los temores de algunas estrellas de perderse la cita por lesión.
La pelota echará a andar el 11 de junio en el histórico Estadio Azteca de Ciudad de México y tras seis semanas de competición cerrará el 19 de julio con la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, que cuenta con nuevo césped desde la semana pasada.
En el Mundial más grande de la historia por primera vez participarán 48 equipos y se organizarán en tres países (México, Estados Unidos y Canadá), pero sobre él se cierra la sombra del conflicto en el Oriente Medio.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, insiste desde hace semanas en que, como está previsto, Irán jugará sus tres partidos de la primera fase en territorio estadounidense, pese a la guerra entre ambos países.
El presidente estadounidense, Donald Trump, dio posteriormente el visto bueno, pero en el pasado sembró dudas sobre la presencia iraní en su país y sugirió que debía retirarse del torneo por su "propia vida y seguridad".
Aunque el Team Melli viaje a Estados Unidos, su presencia no estará exenta de tensiones, como quedó demostrado a finales de abril cuando la delegación iraní que viajaba al 76º Congreso de la FIFA no pudo ingresar en Canadá y denunció trato vejatorio por parte de las autoridades migratorias de esa nación.
El conflicto amenaza con provocar una gran crisis económica y llevar a millones de personas a la pobreza, alertó recientemente el Banco Mundial. Organizaciones como Amnistía Internacional temen que la Copa del Mundo se convierta en "un escenario para la represión" por las medidas de Trump contra la inmigración.
Otro de los aspectos más conflictivos en estos meses de preparación ha sido el alto precio de los boletos para un torneo que podría generar 13.000 millones de dólares de ingresos para la FIFA.
"Estamos en el mercado con el entretenimiento más desarrollado del mundo. Así que tenemos que aplicar las tarifas de mercado", se defendió la semana pasada Infantino, quien añadió que el 25% de los boletos para la fase de grupos tuvo un precio inferior a 300 dólares.
"No se puede ir a ver en Estados Unidos un juego universitario, y ni hablar de un gran partido profesional de cierto nivel, por menos de 300 dólares. Y esto es la Copa del Mundo", justificó el italo-suizo, que buscará el año que viene su reelección al frente de la FIFA.
Muy cerca de Infantino, hasta el propio Trump reconoció esta vez que "no pagaría" los más de 1.000 dólares que se piden por asistir al partido de Estados Unidos contra Paraguay de la primera fase.
Infantino también se defiende asegurando que hubo más de 500 millones de solicitudes de entradas, por los 50 millones que hubo para los Mundiales de 2018 y 2022. Pero también es cierto que la entrada más cara para la final en Catar hace cuatro años rondaba los 1.600 dólares y para la del 19 de julio ya se piden 11.000 dólares.
A un mes de la cita, los hoteleros estadounidenses han mostrado su engaño porque el número de reservas no está a la altura de las expectativas, motivado sobre todo por el alto costo del viaje y las restricciones para obtener visas. La FIFA e Infantino confían en que las controversias queden relegadas al olvido cuando eche a rodar el balón y el Mundial ofrecerá su habitual festín de drama y brillantez futbolística.
La defensora del título, la Argentina de Lionel Messi, llega al certamen entre los grandes favoritos, junto con la campeona de Europa, España, la ganadora del Mundial de 2018, Francia, y una Inglaterra que persigue desesperadamente su primer gran título desde 1966. "Hay que ilusionarse (...) pero saber que por delante nuestro hay otros favoritos que llegan mejor", dijo Messi recientemente en una entrevista.
Pero el temor de los seleccionadores ahora es que alguna de sus figuras se pierda la cita por alguna lesión: España está pendiente de Lamine Yamal, Argentina del Cuti Romero y Brasil de la joven promesa Estêvão, aunque la gran duda en la pentacampeona es si Carlo Ancelotti llamará o no a Neymar.
Víctimas de la dureza de la temporada, muchos jugadores ya se han despedido de la cita. Es el caso de Éder Militão y Rodrygo en Brasil, Hugo Ekitiké en Francia, Serge Gnabry y Marc André Ter Stegen en Alemania o Xavi Simons en Países Bajos.
A medida que se acerca la cita se van conociendo más detalles organizativos: la FIFA desveló la canción oficial, titulada "Dai Dai" y cantada por Shakira, y que el evento tendrá por primera vez tres ceremonias de apertura, una en cada uno de los primeros partidos que se jugarán en los tres países organizadores.